jueves, 24 de septiembre de 2020

Post del Viernes: Eso que tú me das...

En los últimos meses muchas personas  nos han dejado por este dichoso virus que no acaba de desaparecer o por alguna enfermedad que aún no somos capaces de curar. Una de las que más me han impactado y resonado fue la de Pau Donés, cantante de Jarabe de Palo.


Como supongo que os pasa también a vosotros, muchas son las canciones de este grupo que podría asociar a algún momento de mi juventud, especialmente a aquellos veranos infinitos donde no importaban las distancias.  Recuerdo uno muy intenso en Mallorca marcado por la famosa Flaca..y es ahora cuando me doy cuenta de que una canción te permite guardar recuerdos únicos e imborrables.

En una de las últimas entrevistas que le hicieron a Pau expresaba que creía que las personas estamos acostumbrados a ser escuchados y no tanto a escuchar. También a pedir y recibir mucho más que dar. ¿Y si todos nos diésemos de que realmente es  así? ¿Y si modificásemos nuestras actitudes por el bien ajeno? ¿Y si dedicásemos más energía a observar un poco más fuera y dejar de estar mirando siempre hacia dentro?

Analizo mi forma de actuar y me siento inmensamente agradecida por todo lo que recibo de los demás y, por supuesto, muchas veces me cuestiono si soy merecedora de ello. Palabras de aliento, risas o miradas compartidas, palabras que hacen que la confianza te suba y te sientas más segura y menos sola. Me gustaría ser recíproca con todos ellos y me cuestiono si lo consigo llegando a la conclusión de que no siempre.

Pau se fue regalándonos una maravillosa canción que escribió para agradecer la generosidad que había recibido durante toda su vida. ¡Qué maravillosa y qué capacidad el quererse despedir de la vida dando las gracias! Espero que allí donde esté me permita utilizarla para hacer lo mismo, agradecer a todo aquel que algún día me ha dedicado una palabra, un gesto o un silencio que me ha permitido sentirme algo más feliz...realmente me seguiré esforzando para ser capaz de observar y escuchar más a todo lo que tengo a mi alrededor...un bonito propósito.

¡Buen fin de semana para tod@s lleno de agradeciendo!

jueves, 17 de septiembre de 2020

Post del Viernes: Ilusiones que flotan en el aire

Parece que en el momento que estamos viviendo nuestras ilusiones no tengan permiso para expresarse con libertad. Al no hacerlo, pierden fuerza y desaparecen con rapidez...muchas de ellas para siempre.

Parece que para muchos se hayan esfumado porque no somos capaces de mirarlas directamente a la cara.

Parece que tengamos miedo a soñar.

¿Cuáles son los motivos? ¿Por qué nos asusta volvernos a ilusionar?


Este virus ha impactado directamente en toda la humanidad. A todos, de forma física y psíquica, pero esta vez ha sido a todos. Quizás algunos pueden presumir de haberlo vivido con más suerte, otros acarrean secuelas después de meses o la pérdida de algún familiar. Pero todos, absolutamente todos, estamos tocados por este virus que llegó casi sin hacer ruido y parece que no quiera volver a marchar. De muchas maneras nos ha condicionado: ha influido en nuestras decisiones, nos ha acobardado, nos ha intimidado de tal forma que tenemos miedo a tocar o a besar.  Me pregunto si nos merecemos vivir así. Me interpelo y creo que no. Aunque sea con prudencia pienso que debemos seguir caminando, sin miedos que nos bloqueen, que nos saturen de forma tan violenta que no nos dejen avanzar ni un solo paso. 

Cada persona está llamada a ser dueña de su propia vida decidiendo lo que puede o no puede hacer y cómo debe hacerlo. Debe tener la libertad para planificar sus actos y entrelazar nuevos planes.Me autoexijo a entender este tiempo como un impasse entre el pasado y el futuro. Aprendiendo a surfear el proceso de desconocimiento que estamos viviendo, sin olvidar los riesgos pero sin quedarme inmóvil intentando tener una perspectiva de futuro lo más serena posible. Intento dedicar este periodo a seguir eligiendo, quizás con más demora que anteriormente, pero intentando aprender a flotar sin tanto peso que llegue a robarme la vida. Porque VIDA, dicen, que solo hay una.

Buen fin de semana para tod@s!

jueves, 10 de septiembre de 2020

Post del Viernes: Promesas que nos ATAN a la vida

Piensa en la última promesa que hiciste. 
¿Cumplida?
 ¿Cómo fuiste capaz de conseguirla?
 Y si no es así, ¿qué lo impidió?


El mes de septiembre se caracteriza por ser un periodo de tiempo en el que muchas personas se proponen  hacer modificaciones en su vida las cuales les exigirán cambios personales y conductuales. Muchos de estos propósitos son formulados como "promesas". En cambio, otro grupo de la población, no piensa o siente que tenga que hacer este ejercicio introspectivo y muchas veces transformador.

Los cambios no son fáciles. Ponerse en camino, atreverse a modificar para poder acabar celebrando que el esfuerzo y la constancia te ha llevado a conseguir o a acercarte a aquello que deseas modificar se convierte, en muchas ocasiones, en un camino arduo y exigente. Quien haya conseguido dejar de fumar, adelgazar o empezar a hacer un poco de deporte después de mucho tiempo seguro que sabe a qué tipo de esfuerzo me estoy refiriendo.

No seré yo la que diga si es bueno o necesario establecerse nuevos propósitos en épocas como estas.Tener la  capacidad de conseguir lo que te propones tiene ventajas que se manifiestan en transformaciones muy interesantes a nivel personal pero cada vez estoy más convencida de que tiene que ser un ejercicio que salga de cada uno, de una necesidad interna, sin obligaciones ni imperativos. Saber elegir lo que quieres cambiar te ayuda también a percatarte de lo que ya está bien y no necesitas modificar. Tan importante es saber lo que hay que modificar como lo que hay que mantener. 

Existen propósitos de diferente tipología ...y habitualmente los que más cuestan son los que nos tocan muy adentro. Los que al pensarlos nos interpelan, nos hacen estremecer o poner la piel de gallina o nos atan mucho más a la vida desde el compromiso.

Plantearse un cambio es un valiente paso para conocerse un poco mejor... ¿no puede ser un buen objetivo inicial  de curso? Si nos tienen que atar más a la vida quizás es interesarlo pensarlo...

Buen fin de semana para tod@s lleno únicamente de promesas elegidas...

jueves, 3 de septiembre de 2020

Post del Viernes: Aceptar: la clave para volver a empezar

No ha sido un verano fácil para muchas personas. La incerteza, los continuos rebrotes por culpa del COVID, la complicada situación económica que viven muchas familias lo ha convertido en un periodo de tiempo descafeinado y, para muchos, un verano muy diferente a otros. A nivel personal, lo empecé de forma contrariada, ya que tuve un accidente entrenando con la bicicleta de carretera cosa que me hizo pasar por el quirófano para reconstruir parte del brazo derecho. 

Muchos son los pensamientos, aprendizajes y a las conclusiones a las que he podido llegar durante estos meses y que me gustaría compartir en este primer post del nuevo curso:

- El miedo paraliza. 
- El dolor acobarda, asusta y desespera.
- Es posible que una persona se rompa por dentro pero después que se reconstruya.
- Dar gracias por un hecho complicado no es un acto positivo, es asumir que podría existir una situación diferente y mucho más complicada.
- Llorar es de valientes.
- Aceptar no es renunciar a nada, es vivir con realismo el momento presente.
- Rodearte de personas buenas te hace mejor persona.
- La vida te pone continuamente a prueba, te da sustos pero también te premia.
- La lectura cura la mente y el alma.
- Sentirse querida te hace sentir más fuerte.
- Renunciar a los sueños y planes temporalmente te debilita inicialmente pero te llena de fuerza para seguir hacia delante.
- La constancia es mucho más poderosa que la inteligencia o el talento.
- Dejarse ayudar es una cura de humildad.
- Las limitaciones físicas hacen llorar y desesperarse pero también buscar soluciones que nunca hubieses imaginado.
- Las cosas no pasan por casualidad.
- Enfadarse delante de lo que sucede te hace perder un tiempo muy valioso.
- Tendemos a hacer interpretaciones de todo y de todos y sería mucho más fácil preguntar antes de hacerlas.
- El deporte es una gran medicina.

De este verano me quedo con la capacidad que tiene el ser humano para adaptarse a las situaciones que le toca vivir. A veces lo hace por pura supervivencia, otras con el objetivo de seguir superándose. He entendido que la vida no la podemos controlar como nos gustaría y que aprender a vivir con incerteza te permite vivir con más tranquilidad y paz. Sé que hay muchas personas que están pasando por situaciones mucho más graves que la mía y desde aquí les envío toda mi fuerza.


Empezamos un nuevo curso. Yo personalmente lo enfoco con tranquilidad, trabajando y siguiendo la rehabilitación de un brazo que tanto necesito y que empieza a reaccionar, con la ilusión y esperanza que muy pronto podré volver a disfrutar de las cosas que me hacen tan feliz y que ahora no puedo hacer. Me he dado cuenta de que soy privilegiada por estar rodeada de personas maravillosas que me cuidan, me quieren y me acompañan, que me hacen sentirme más fuerte. También me siento muy afortunada al sentir que soy una persona que me apasionan muchas cosas diferentes y que este hecho me permite seguir creciendo a nivel personal y profesional hecho que me ayuda a leer las situaciones de manera más amplia.También estoy convencida de que esta caída no ha pasado por casualidad, que detrás de ella hay aprendizajes que hacer. 

Me preguntan si me volveré a subir a una bicicleta y mi respuesta es que cuento los días por volver a hacerlo...subir a la bicicleta supondrá volver a subirse completamente a la vida sin miedos. También volveré a correr, a nadar, a poder atarme los cordones de las bambas, a abrir la puerta de casa sin dificultad, a poder cortar la comida o abrir un bote de conservas...acciones tan superfluas en el día a día pero que se han convertido en mis retos diarios.

Buen inicio de curso para tod@s!  Mucha paciencia, pasión e ilusión!

jueves, 2 de julio de 2020

Post del Viernes: ¡Acabar siempre es volver a empezar!

Último post de este curso escolar. Un curso distinto, poco deseado para muchos, curiosamente reparador para otros...El tiempo nos ha otorgado nuevas oportunidades para parar y reencontrarnos con nosotros mismos pero también nos ha robado personas, oportunidades y proyectos que nos han hecho sufrir.

A nivel personal poco que aportar más a los últimos post anteriormente escritos. Esta crisis global causada por el Covid-19 nos ha tocado a todos directamente, a algunos les ha golpeado, a otros despertado. No sé si para bien o mal, pero seguro que no volveremos a ser iguales.

Muchos afirman que hemos descubierto que lo esencial es vivir, parece extraño ¿verdad? Me pregunto qué estábamos haciendo hasta ahora...

Durante estos meses hemos visto y sentido miedo y dolor pero también gratitud, solidaridad, paciencia y generosidad.  En las conversaciones se repite: ¿Qué pasará a partir de ahora? ¿Qué va a quedar de todo lo que hemos vivido? Deberemos esperar para averiguarlo. Es verdad que las crisis pueden crear nuevas oportunidades para las personas que estén más preparadas, aunque nadie se había preparado para lo que hemos vivido.

Yo apuesto por no utilizar toda la energía en pensar en lo que hemos vivido sino en mirar hacia adelante, poner las luces largas, desde una nueva realidad y también mentalidad. Seguir caminando, quien pueda con más firmeza, otros sintiendo más debilidad pero siempre hacia delante.

Este es mi último post, esperando poderlos retomar en el mes de septiembre. En unas semanas llegarán días para descansar Queda menos para poder coger vacaciones, muy esperadas y deseadas, ya que desde el mes de diciembre, se dice pronto, no he tenido ni un día "libre" para poder descansar y desconectar por el volumen de trabajo tan alto y por las numerosas horas de estudio,  investigación y preparación de conferencias y artículos. Para nada lo describo como algo negativo, ya que me siento una privilegiada de hacer tantas cosas que me nutren, me hacen aprender y tener experiencias que me posibilitan seguir creciendo. Este mes de julio me hace una ilusión especial participar el Stage de Triatlón de una de las mejores triatletas del mundo, Judith Corachán, hablando sobre la preparación mental y emocional en el triatlón y la larga distancia y ser una de las ponentes como experta en alta capacidad, desarrollo del talento y educación personalizada en el I Congreso Internacional Virtual Educa tus Emociones y Transforma el Aula, ¡donde ya hay más de 5000 personas apuntadas! Debates y conferencias de expertos de Hispanoamérica, España y Portugal se unirán para reflexionar sobre el futuro de la educación. Muy feliz de poder participar en este evento.


Desear un feliz verano a todos aquellos que pasan por este blog...esperando que cada uno pueda volver a recuperar la vida que desea para él y los suyos. Gracias por acompañarme un curso más. 

¡Felicidad, salud y buenos deseos para tod@s!

¡Feliz verano!


jueves, 25 de junio de 2020

Post del Viernes: Aprender a sobre (vivir)

Parece que las cosas van avanzando. Ha acabado el estado de alarma y con él muchas de las limitaciones de nuestras libertades. Ha finalizado un inusual y espero que irrepetible curso escolar para niños y padres. Ha acabado el no poder viajar libremente. Ha acabado la prohibición de visitar a tus seres queridos sin que sientas que haces algo incorrecto.
No sé si ya ha llegado el momento de evaluar esta primavera, sin duda una de las más extrañas y duras para nuestra humanidad. Sin hacerlo personalmente, me doy cuenta de que un grupo numeroso de personas se suman a la idea de que el ser humano ha aprendido muchísimo durante este periodo, otros piensan que no seremos capaces de modificar nada y prefieren pasar página lo más rápido posible. 

Hoy, más que evaluar un periodo tan difícil para casi todos, quiero compartir algunas percepciones u observaciones que he podido realizar durante estos meses. No sé si coincidirán con las de la mayoría, pero en este periodo de tiempo, más que nunca, cada uno ha "sobre (vivido)" lo mejor que ha podido según sus recursos personales y materiales se lo han permitido. Algunos de estas manifestaciones podrían describirse:

- El movimiento y el aprendizaje se convierten en imprescindibles para la evolución de nuestra especie.

- El miedo o la incertidumbre han impactado sobre nuestros sueños, en un momento que nos sentíamos poderosos e invencibles.

- Muchos han asumido su vulnerabilidad, otros han luchado para no aceptarla.

- Después de este periodo, algunos saldrán reforzados, otros más tocados o hundidos.

- Después de este periodo, algunas personas han decidido mirar hacia delante, otros siguen encerrados por los miedos que se han generado en su cabeza.

- Nuestros mayores han vuelto a demostrar la fortaleza mental que generaciones posteriores no seremos capaz de demostrar nunca.

- El ser humano ha demostrado empatía y generosidad, virtudes que nos han salvado a todos.

- Hemos descubierto que nada es blanco o negro y que a veces los grises son muy caros de poder mantener.

- El confort es la herramienta más destructiva que un ser humano puede elegir.

- Sentirse triste no es sentirse mal, es asumir que no siempre tenemos que estar animados. Cuando lo asumes, te liberas.

- Las personas distorsionan la realidad según sus creencias y valores.

- Saber focalizar nos hace sentir más centrados y seguros.

Poco más que decir.
Ojalá que esto no hubiese pasado,
ojalá no se vuelva a repetir,
ojalá esto nos haga más empáticos,
ojalá esto nos haga más libres,
ojalá...

Buen fin de semana para tod@s!


jueves, 18 de junio de 2020

Post del Viernes: ¿Cuántas decisiones tomamos en una vida? Cuando toca decidir...

¿Cuántas decisiones tomamos en una vida? 
¿Miles? 
¿Millones? 
Creo que es una cifra difícil de concretar.

Pienso que el momento más duro delante de una decisión es la incertidumbre que esta genera: ¿Será la más correcta?, ¿Me estaré equivocando?Habitualmente, cuando la decisión es compartida, parece ser más fácil tomarla, ya que tienes la sensación de que toda la responsabilidad no recae sobre tus espaldas.  Cuando la decisión es individual la responsabilidad recae directamente en ti y se amplía la carga y el compromiso. Las personas nos posicionamos de forma diferente delante de una decisión. Hay personas que son mucho más dubitativas, que necesitan más tiempo para sopesar y volver a sopesar antes de decidir. El grupo opuesto sería el de aquellas que son rápidas, que analizan, seleccionan y actúan con mucha brevedad. Por último nos encontraríamos con aquellas que nunca deciden, que esperan que los demás las tomen o que el tiempo decida...¿Dónde crees que te encuentras tú?

Durante esta pandemia muchos de nosotros hemos tenido que tomar decisiones. Para poder inclinarse hacia un lado u otro solemos pensar mucho, darle vueltas, hacer listados con pros y contras, ...El  Coronavirus ha impactado en la vida de todos, también lo ha hecho en nuestras decisiones y hasta en la forma de decidir. Hemos aprendido a mirar a más a corto plazo, sin querer hacer planes a largo plazo porque no sabíamos que pasaría el día siguiente. Hemos visto que nuestra forma de organizar la vida "a un año vista" se caía, que ya no funcionaba, que los viajes a 12 meses no tenían ningún sentido. Nos hemos dado cuenta de que no tenemos el poder para controlar lo que pasa a nuestro alrededor ni en nuestra vida como creíamos tenerlo. Hay personas que esta situación les ha generado muchas dudas, intranquilidad o ansiedad...sentimientos que en ocasiones no son fáciles de aceptar y gestionar.

Las decisiones que tomamos marcan nuestra vida pero ¿para siempre? Durante estos meses he intentado analizar alguna de las "grandes decisiones" que he tomado en mi vida. Creo que han sido muchas: marchar muy joven de casa para ser voluntaria con los niños y jóvenes más necesitados de África o Perú,  dedicarme a la educación y a la psicología cuando mi mirada iba más hacia el periodismo, mis cambios  de trabajo para conocer otras realidades y seguir aprendiendo y empezar de cero con lo que todo esto supone. También miro hacia atrás y siento que decisiones que tomé en su momento ahora quizás no las tomaría...pero ¿qué importancia puede tener esto en el presente? Decisiones que no han sido siempre fáciles ni "entendibles" para muchos pero que me han hecho ser la persona que soy.

Plantearse cambios y replantear opciones no debería ser complicado cuando lo hacemos desde dentro, desde lo que somos y no desde lo que esperan los demás de nosotros.  Siempre he creído que tomar una decisión es avanzar,  dar un paso hacia delante...Porque si te equivocas ¿qué relevancia tiene?

La vida debería ser como una ola, pero no como una ola gigantesca, sino como pequeñas inclinaciones que nos hacen avanzar hacia lo que realmente queremos y no hacia lo que esperan    los demás. Qué maravilla darse cuenta de que las decisiones son únicamente una determinación hacia aquello que creemos, sentimos y anhelamos. Cuando las prioridades están claras, las decisiones se hacen mucho más fáciles. Dejemos más paso a la intuición, manteniéndonos comprometidos a nuestras decisiones pero con la flexibilidad precisa en su enfoque.

¡Feliz fin de semana para tod@s!

jueves, 11 de junio de 2020

Post del Viernes: Lo que no sabemos de nosotros...

Hay tantas cosas que no sabemos de nosotros mismos...y que no saben los demás...
¿Por qué tenemos tanto miedo a la diferencia?
Aunque no nos demos cuenta, cuando construimos una "foto fija" de una persona participamos en limitarla. La diferencia asusta, sigue molestando y parece que seguirá haciéndolo. Cuando encontramos algo diferente tendemos a silenciarlo, a etiquetar a esa persona como "distinta" entendiendo esta diferencia como algo que resta, que pone nervioso...robándole su libertad para vivir libremente.

Observo a mi alrededor y me doy cuenta de que seguimos teniendo la necesidad de ver a una persona de una sola manera ¡qué gran error! ¿Quiénes somos nosotros para limitar al otro? ¿Por qué acotar su desarrollo y las experiencias que puede llegar a vivir, que pueda aportar al grupo? Esta forma de actuar pone de manifiesto la subjetividad con la que observamos a los demás y cómo somos capaces de cortarles las alas, robándoles la libertad que tanto necesitan las personas. ¿Tan perjudicial es dejar vivir la vida a cada persona a su manera?

El miedo a no ser como los demás te han catalogado en ocasiones nos lleva a sentirnos entristecidos y a plantearnos pero ¿quién soy yo realmente? Cuando una persona siente que no encaja puede provocar  diversas  reacciones:
- Que la persona pueda sentir una gran amenaza y se plantee huir.
- Que la persona interprete que es diferente y nazca en ella un sentimiento de culpabilidad  creyendo que este "no encaje" es culpa suya. Paso seguido, se esforzará a ser como los demás esperan para que todo vuelva a ajustar como se le exige.
- Que la persona sienta indiferencia y silencie sus intervenciones por miedo a ser herida.

Cuando descubres que la diferencia no es un problema,  cuando te das cuenta de que no eres culpable de nada, sino la víctima de esa inmerecida situación te liberas y te sientes más fuerte, dejas de tener miedo a empezar de cero siempre que te dé la gana...¿por qué esperar a vivir sin miedo?.¿Quién ha decidido que todos tenemos que ser y actuar de igual manera? Cuando miras hacia dentro entiendes que tienes derecho a percibir, vivir e interpretar la vida como sientes y desees y ese hecho te libera. Te deja de importar lo que puedan pensar los demás. Descubres que es posible ser y sentirse diferente, vivir una vida singular y en estos momentos puedes volver a empezar con la sensación de poder vivir una vida alejada de juicios o reproches.

Cuando estuve viviendo en New Zealand sufrí dos fuertes terremotos. Quien ha vivido esta situación sabe que en pocos segundos todo se tambalea, parece que el suelo se abra a tus pies y que estés a punto de desaparecer. En ese momento puedes hacer dos cosas: o ponerte a correr o quedarte quieto y refugiarte para no herirte ni herir a los demás. Esa elección te hace conocerte, sentir que controlas tu vida y que cada elección que tomes es responsabilidad tuya, solo tuya. Parece mentira, pero esta experiencia me enseñó mucho más de lo que creía.

Aprender a ser tú desde la esencia es darse cuenta de que no hay que huir de nada, que todos somos diferentes y que esa diferencia nos hace únicos. Poder tener experiencias nos hace viajar dentro de uno mismo y con los demás, nos permite reinventarnos, crear, establecer relaciones positivas y  excepcionales...lejos de las etiquetas y del miedo al alineamiento donde todo el mundo tenga que hacer lo mismo, en el mismo momento y de la misma manera. 

Aprender y actuar sin hacer equilibrismos para encajar, sin gastar energía inútilmente debería ser posible para cualquier persona sin valorar su edad sexo o color de piel. Quizás muchos de nosotros  nos hemos solidarizado con la muerte de George Floyd de EE. UU., muestras de solidaridad que nos han recordado que en el mundo "los diferentes" no siempre son bien aceptados...tal vez deberíamos replantearnos cómo actuamos delante de esta diferencia, no únicamente en estas iniciativas a miles de kilómetros, sino con un familiar, compañero de trabajo o amigo.

No me gustaría acabar este post si hacer mi tributo a un cantautor distinto, Pau Donés que nos ha dejado hace unos días. Una muerte que nos ha impactado por su juventud y porque muchas de sus canciones han marcado muchos momentos de nuestra vida convirtiéndose en una banda sonora que nos ha unido a lugares y a personas. Los que lo conocieron personalmente lo definen como una persona buena, que fue capaz de vivir la vida de forma diferente. Ojalá que algún día podamos entender que la vida puede ser diversa para cada persona y aprender a darle mucha más importancia al AHORA: sin pesos, sin interpretaciones, sin miedos, sin limitaciones...

Buen fin de semana diferente a tod@s!


jueves, 4 de junio de 2020

Post del Viernes: No tocar, por favor, acariciar


Hace pocos días escuchaba en la radio una formidable entrevista al escultor Jaume Plensa, maravillosa por el contenido y especialmente por las respuestas del artista.
Descubrí la escultura de Jaume Plensa, hace unos años, en una exposición que se organizó en Barcelona. Me impactó la dimensión de las esculturas que la componían y me enamoré de su belleza. Desde entonces empecé a interesarme por su forma de interpretar el mundo y me propuse conocer sus obras en las ciudades que pudiese visitar descubriendo algunas de ellas en Madrid, Nueva York, Andorra o Japón. Su escultura transmite fuerza, presencia de pensamientos y serenidad. El artista reivindica que sus creaciones son para ser tocadas, para ser acariciadas...actos que ahora el Covid-19 casi nos ha prohibido. 
Pensando en lo que genera en mí su arte pensaba ¿Qué importancia tienen los pensamientos en nuestra vida? Y mi conclusión es que se convierten en los dueños de ella. Un pensamiento tiene la capacidad de dirigir nuestros actos y decisiones. Los pensamientos viajan, se trasladan por el aire sin prisa, en silencio, con lentitud, porque aprovechan su movimiento también para pensar cuál debe ser el siguiente paso a dar. Los pensamientos se convierten en nuestro motor de vida,  marcan lo que somos, pensamos y hacemos. Tienen la capacidad de sanar nuestros corazones de forma elegante, sin dejarse notar pero con la máxima efectividad o de destruir cualquier sueño que pudiésemos tener añadiendo temor y desconfianza. Así, saber pensar es saber vivir, es poder decidir de qué forma queremos pasar por este mundo.

Esta semana, como muchos de vosotros, he podido reencontrarme con algunas personas que hacía meses que no podía hacerlo. Reencuentros llenos de emoción e ilusión, de cierta incertidumbre, de pesadez por lo vivido y de esperanza por lo que está por venir. En las largas conversaciones compartidas el recuerdo del pasado se ha unido al deseo de poder mirar hacia el futuro con el máximo optimismo posible..., porque creo que no hay otra forma de mirarlo. Hablar del pasado solo tiene sentido si es para encontrar futuro, si no, no vale la pena. Tras estos esperados reencuentros, las despedidas han estado marcadas por pensamientos contradictorios, por un cierto miedo a tocarse, a darse un beso. ¿Te importa que te abrace? Nos preguntamos...A mí no, yo no tengo miedo, ¿Y tú?...

Por favor, que pronto un abrazo, una caricia o un beso vuelvan a tener la libertad que antes tenían y que nunca fuimos capaces de valorar...

¡Feliz fin de semana repleto de nutritivos pensamientos para tod@s!

jueves, 28 de mayo de 2020

Post del Viernes: Pide un deseo...

En estos días que caminamos hacia "una nueva normalidad" que nos repiten una y otra vez pensaba en el poder curativo de los deseos. ¿Quién no ha pedido algún deseo alguna vez? Me voy a permitir  obviar que el primer deseo SIEMPRE es la salud... y en estos días las razones son más que evidentes.

El Coronavirus nos ha impuesto una forma diferente de celebrar las fechas señaladas ¿Quién no ha celebrado algún cumpleaños estos días de forma virtual? Reuniones familiares organizadas en multipantallas donde la añoranza y la alegría intentan sobrevivir sin pelearse. El homenajeado u homenajeada, en el momento de soplar las velas, intentando agradecer el encuentro y pidiendo el deseo que todos le pedíamos con insistencia. Deseos virtuales que esperan también hacerse reales, aunque no saben en que fase será posible. Parece que ahora los deseos se han hecho algo más pequeños, que han perdido volada, casi se limitan a cosas que antes podíamos hacer de una forma casi habitual y ahora se han convertido en extraordinarias...así nos lo impone esta nueva vida. Dicen los que más saben de este tema que los deseos no pueden compartirse porque sino no se cumplen, pero si no se comparten ¿cómo demostraremos que se han hecho realidad?
Cierro los ojos y pienso en un deseo: dar besos sin tener miedo a transmitir el virus. Dar besos a mis padres que hace más de 70 días que no veo porque una línea imaginaria llamada zona sanitaria no me lo permite. Dar besos a mis hermanas. Dar besos a mis sobrinos y cuñados. Dar besos a mis amigos. Un deseo pequeño, casi insignificante o ridículo...no sé, quizás todos andamos faltos de esas pequeñas muestras de amor que hacían que la vida fuese más fácil, más rica y nutritiva para el alma y el corazón.
Seguiré pidiendo deseos, seguro que pronto podrán ser más grandes, más inspiradores...ahora me quedo con este.

Buen fin de semana para tod@s!

jueves, 21 de mayo de 2020

Post del Viernes: Vidas reducidas a una maleta

La APP de la Compañía Aérea de mi teléfono móvil me recuerda que hoy mismo viajaba a Menorca para participar en una nueva competición, esta vez una ultra trail. Vuelos planificados con muchos meses de antelación e ilusión que vuelven a anularse. Para muchos puede parecer una tontería, para mí esto de tener retos me da vida y me hace sentir viva ...así que un confinamiento no acaba de cuadrar con mi estilo...supongo que con el de muy pocos...

Una semana más o una semana menos...según se mire y seguimos estudiando qué podemos hacer y qué no en la fase en la que nos toca vivir. Pienso en mi vida de hace solo unos meses y la verdad es que se parece muy poco a la de ahora y creo que es una realidad compartida con el 80% de la población. Estoy cansada del teletrabajo, de las franjas horarias, de no tener libertad para ver a los que tanto quiero ...y a la vez me siento muy agradecida por tener salud, por pensar que podría ser mucho ... Sentimientos opuestos que en ocasiones tienden a desequilibrarme un poco. 

A veces imagino que todo esto es un mal sueño, que no está sucediendo. Pienso que puedo volver a viajar. Me pregunto, que cuando pueda hacerlo, cómo será mi maleta. Tengo la sensación que nuestras vidas se han reducido mucho, que en ocasiones se ha simplificado. Nos hemos dado cuenta que muchas de las cosas que teníamos tenían muy poca utilidad, quizás hacía años que no las utilizábamos y otras se han hecho imprescindibles. ¿Quién no ha hecho limpieza estos días? Me doy cuenta que sería muy sencillo meter mi vida en una bolsa de viaje: ropa deportiva, bambas, portátil, libro digital, el reloj, utensilios para el aseo y poco más...a...y la mascarilla. La vida nos está enseñando que hay que irse desprendiendo de muchos objetos, pensamientos dudas y algún que otro temor... quizás este es el gran aprendizaje del Coronavirus...

y tú ¿Qué meterías en tu  maleta?

¡Ánimo y confianza para tod@s!

jueves, 14 de mayo de 2020

Post del viernes:¿Seremos capaces de aprender alguna cosa?

Pero, ¿seremos capaces de aprender algo de esta situación? Algunos dicen que sí y están muy convencidos y otros muchos creen que no. Yo hoy me permito quedarme en medio...pensando que la mejor opción es que cada uno pueda decidir qué prefiere pensar. No sé si habremos aprendido muchas cosas pero lo que sí que estoy convencida es que esta cuarentena nos está haciendo vivir, pensar y encarar muchas situaciones que nunca habríamos imaginado  y que condicionarán nuestro futuro.

La verdad es que no se necesita valor para hacer una cosa cuando es lo único que puedes hacer así que sobrevivir a este confinamiento ha sido el objetivo principal de la mayoría y el mío así que no le atribuyo ningún valor personal...no nos ha tocado otra...aunque lo que hemos podido elegir es con qué actitud hacerlo y esto si que es valorable.

La motivación es un motor interno que se enciende y se apaga de forma misteriosa y que nos predispone a aprender y especialmente a superar dificultades y este periodo ha estado marcado seguramente por la "motivación intrínseca" que cada uno haya podido tener. Me gustaría quedarme con lo que he aprendido o intentado entender así que no sé si puedo enumerar muchos aprendizajes pero si algunas "reflexiones de vida". Entre ellas destaco:

- El equilibrio interior es lo que nos permite no perder los papeles cuando estaríamos abocados a ello.
- Los hobbies y pasiones te hacen sentir más fuerte en tiempos de crisis u oscuridad.
- Pensar  en positivo supone un esfuerzo, hasta para el más optimista.
- Los grises tienen siempre mucho más color que el más intenso negro.
- La vida, con amor, es doblemente reconfortante.
- La gente buena no deja de serlo ni en las situaciones más complicadas.
- Amar lo que haces ensalza y justifica el esfuerzo.
- Mirar hacia atrás te hace sentirte afortunada.
- En la vida hay dos tipos de personas: las que valen la pena y las otras.
- Soñar no vale dinero pero si que exige imaginación.
- La vida, como en el confinamiento, con dinero es mucho más fácil.
- Echar a faltar a veces daña y rasga el corazón.
- Evolucionar es mucho más que avanzar.
- La frustración mata la creatividad.
- La inteligencia a veces es interpretada como una amenaza y no como una inspiración.
- La gente perezosa busca excusas en los buenos y en los malos momentos.
- El teletrabajo puede convertirse es un "roba-vidas".
- Perder la pasión por algo te hace sentir huérfano y débil.

Acabamos así la 9ª semana de confinamiento, una más.... Cansada de esta situación, pensando en los que tanto sufren o han sufrido, en los que intentan volver a abrir sus negocios, trabajando mucho para acompañar y planificar un curso que se presenta incierto, donde poner una fecha siempre va asociado a un "ya veremos", con ganas de más libertad, de visitar a los míos, de cerrar esta etapa, de poder volver a correr una maratón, de viajar, de pasear sin franjas horarias, de mirar a los ojos sin miedo a contagiar...

Buen fin de semana para tod@s

jueves, 7 de mayo de 2020

Post del Viernes: Contrafóbica: lanzarse a hacer lo que te da miedo

El miedo es inherente al ser humano. Pero eso no quiere decir que el hombre haya nacido para sentirlo. Nuestros antepasados se atrevieron a cazar y mejoraron su vida con la invención del fuego. Durante la historia de la humanidad, las personas han sabido sobreponerse a pensamientos limitantes y esta valentía nos ha permitido evolucionar y no quedarnos estancados.

Si el miedo es inherente al ser humano, ¿por qué tendemos a esconderlo? La vivencia de esta pandemia ha traído a mi cabeza algún miedo. Les he puesto cara y nombre y clasificados en dos grupos: miedos relacionados con mi persona y miedos relacionados con los demás. El listado me ha revelado que los relacionados con terceros era mucho más extenso que el que se refiere a mi misma. Durante estos días me ha preocupado la salud de los que me rodean, el no poder ayudar a mis padres por la lejanía en la que nos encontramos, por cómo pueden vivir este periodo los peques de casa, por la situación laboral complicada por la que están pasando personas muy cercanas, por cómo esta crisis afectará económicamente a tantas personas... Cuando quieren entrar en mi cabeza he intentado que sean temores controlados, que no consigan hacerme perder la paz interior y me dejen descansar, aunque alguna vez me han quitado el sueño.

En mi vida he temido cosas y ahora me he dado cuenta de que muchas de ellas no las he compartido abiertamente o lo he hecho con pocas personas. ¿Por qué no nos enseñan a hablar de nuestros miedos y temores desde que somos pequeños? Cuando era una niña me apasionaba el mar, mi madre me recuerda que al llegar a la playa no salía del agua durante horas. Llegué a competir en natación y hasta gané alguna medalla nadando de espaldas. Hace unos años en un triatlón, durante la salida, sentí que muchas participantes pasaban por encima de mí y creí que me ahogaba, ya que no podía salir al exterior a respirar. Desde aquella experiencia, cada vez que competía tenía palpitaciones y en una competición en Madrid sufrí un ataque de pánico en el tramo de natación. Allí sentí que si salía del agua en aquellos momentos nunca más volvería a nadar o competir. Pedí a una embarcación que nos seguía que estuviese a mi lado durante todo el trayecto y conseguí superar el tramo de natación saliendo la última del agua. Poder acabar y no abandonar me hizo entender que el miedo solo estaba en mi cabeza. Volví a empezar a entrenar de nuevo en la piscina, recuerdo que mi corazón se  aceleraba cada vez que me acercaba al agua pero nunca abandoné un entreno aunque todo mi cuerpo temblase. Poco a poco he ido superando este miedo y ahora, gracias a mi entrenadora Judith Corachan, empiezo a disfrutar de nuevo nadando y queriendo más que nunca competir en larga distancia en triatlón. Su seguridad y pasión por el agua, su confianza me hace más fuerte a mi. Sé que me pondré nerviosa cada vez que me ponga el neopreno pero intentaré no dejarlo de hacer por miedo. Este ejemplo puede parecer una tontería para muchos pero para mí no lo es. Eso es el miedo: te acobarda, somatizas, te bloquea...pero nunca debería poderte vencer.

Me hace feliz pensar que he sido una persona "contra fóbica" en algunos momentos de mi vida por lanzarme a hacer muchas cosas que me daban miedo y hasta pánico ...y con el paso del tiempo, algunas de ellas, se han convertido en grandes decisiones o pasiones de mi vida. Creo que haber crecido y estado rodeada de gente que considero muy valiente me ha ayudado mucho porque he sentido confianza y me he podido reflejar en ellas. Volví a África un año después de sufrir un paludismo que casi me hace perder la vida o al Perú después de estar inmersa en un tiroteo por el golpe de estado que se estaba produciendo...sabía que si no volvía a estos países cogería miedo a viajar y a hacer voluntariado, podría poner otros ejemplos como podríamos hacerlo todos ¿quién no se ha encarado a sus miedos?...Con esto no quiero decir que soy más valiente que los demás o la persona más inconsciente del mundo. Nada de eso, describiendo estos hechos quiero expresar que muchas veces hay que volver intentar hacer aquello que en algún momento te limitó para demostrarte que la situación ha cambiado y que puedes con ella...si realmente lo sientes así.

Todas las personas pasan miedo alguna vez en su vida y en la crisis sanitaria en la que vivimos es una realidad constante en muchas personas ¿Y cómo se superan los miedos? Yo creo que la única manera de hacerlo es mirándolos a la cara, asumiéndolos, dejando que te acompañen o tomando nuevos caminos. ¿Fácil? NO pero ¿qué otra solución nos queda? Creo que actuar así nos ayudará a conseguir nuestra mejor versión y vivir con mucha más paz. En una conversación de hace pocos días con uno de mis mejores amigos conversábamos sobre la necesidad de valorar lo que somos capaces de hacer, de tener confianza, de asumir que las cosas no siempre son fáciles y que  mirarlas a la cara permite salir de ellas. No sé en que consistirá esa "nueva vida" que los políticos y medios de comunicación nos anuncian repetidamente pero espero que esté exenta de miedos o temores que quieran anularnos o pretendan que perdamos la libertad que durante años nos hemos ganado.

En los días que sentía más temor cuando pretendía nadar, antes de cambiarme, escuchaba canciones de Lluís Llach, un cantante que me ha acompañado y me acompaña en mi vida. Esta semana ha publicado una nueva versión de una preciosa canción titulada "Un núvol blanc" (Una nube blanca) en la cual participan también Santi Blames, Gemma Humet y Judith Neddermann en recuerdo de todas las víctimas del COVID-19  y queriendo convertirse en un apoyo más de la campaña  #joEmcorono #¶omecorono https://www.yomecorono.com a la que me sumé desde el primer momento. Con ella quiero acabar este post...por los que no están o están pasando miedo...una nube de esperanza para todos.

Feliz fin de semana para tod@s!



jueves, 30 de abril de 2020

Post del Viernes: Libretas de vida...

Siempre me ha gustado escribir. En mi primer viaje, a los 17 años para ir a Costa de Marfil como voluntaria de una ONG para trabajar con los niños y jóvenes que vivían en la calle, empecé a escribir en una libreta todo lo que hacía y, especialmente, lo que sentía. Cierro los ojos y me veo escribiendo en muchos lugares del mundo donde he podido vivir y viajar. Recuerdo escribir:
- En mi pequeña habitación en Duékoué (África) protegida por una mosquitera después de trabajar todo en el día en un dispensario traduciendo a una maravillosa enfermera y curando las llagas de enfermos.
- En Lima, mientras nos disponíamos a cargar camiones, en frías noches de invierno, con grandes ollas en busca de los niños y jóvenes "pirañitas" que quizás dejarían de esnifar cola durante unas horas para compartir un plato de sopa caliente.
- En la furgoneta que me llevó a recorrer el norte de la India y descubrir Nepal haciendo un trekking por Pokhara.
- En Egipto mientras descubría la inmensidad de las pirámides o en Jordania después de visitar la majestuosa Petra y flotar en el mar muerto.
También en Cuba, Portugal, Senegal, los Parques Naturales de Estados Unidos o Canadá, en Nueva York, en San Francisco, los Ángeles, Boston o San Diego, en Japón, Singapur, Camboya, Vietnam, Finlandia, Londres, París, Roma, Croacia, México, Noruega, Australia o mi año de estudio en Nueva Zelanda. Creo que nunca había puesto por escrito los lugares que he podido visitar...y me siento muy afortunada  ¡Qué bien me ha hecho escribir y viajar! Creo que estos viajes fueron tan especiales por las personas con los que los hice o pude llegar a conocer. De ellos he aprendido que la vida es ver, escuchar y experimentar. Viajar es sentir que no eres nada y todo a la vez, que no tienes nada y que lo tienes todo, que el mundo puede ser muy inmenso o muy pequeño. Cierro los ojos y me traslado a algunos de estos lugares y casi puedo sentir lo qué sentía en algún momento concreto, recuerdo las risas compartidas con los de siempre, los apuros y malos momentos y los sentimientos de echar de menos a los míos desde la lejanía pero no siempre querer volver... Esta semana he valorado más que nunca y echado de menos el poder viajar. No siempre fue fácil, durante el curso combinaba los estudios con trabajos diversos para ahorrar y poderme pagar estos viajes y ahora me alegro muchísimo de ese esfuerzo. 

Recuerdo cada una de las libretas utilizadas, hasta podría recordar la pluma o bolígrafo con las que escribía en cada momento. No he perdido este gran hábito y algunas de estas reflexiones pasan a ser un post para este blog. Escribir es un acto terapéutico: te ayuda a ordenar ideas y sentimientos, te serena, te permite ver las cosas con perspectiva y relativizar. ¡Y eso es lo que necesitamos en estos momentos! Nadie se podría haber imaginado lo que estamos viviendo. Muchos de los proyectos que teníamos programados y por los que habíamos trabajado muy duro los hemos tenido que anular y otros agendarlos de nuevo, con la incertidumbre de si realmente serán posibles. La incertidumbre no siempre es una buena compañera de viaje aunque tiene sus ventajas: te hace darte cuenta de que nada es finito, ni para siempre ni seguro. La intranquilidad que en ocasiones te transmite puede convertirse en un motor de cambio, de evaluación personal o de punto de inflexión.

Ahora ya tengo una libreta más, la libreta del confinamiento. He reflexionado mucho: sobre  el trabajo, la importancia de leer e investigar, sobre la bondad, sobre la ternura, sobre los sentimientos que afloran cuando te falta la libertad y la posibilidad de elegir, cuando la información es confusa, cuando no puedes controlar la rabia o el enfado. También sobre la importancia de saber esperar, de confiar. Ojalá que cuando pase todo esto no olvidemos lo vivido, reflexionado y aprendido. Ojalá que sigamos valorando la importancia que tiene dedicar parte de nuestro presupuesto a la investigación y no al armamento, que la gente es más humana de lo que nos pensamos, que la salud está por encima de todo, que nuestros vecinos tienen un nombre y los sanitarios, celadores o limpiadores son los verdaderos héroes de nuestra sociedad. Ojalá que no olvidemos que somos lo que somos por nuestros mayores, padres y abuelos, que ahora tanto necesitamos. Ojalá que nunca volvamos a pensar que no tenemos tiempo para  un abrazo o una llamada.

Parece que en breve podremos salir de casa, hagámoslo con mucha cabeza y seamos responsables de cada una de nuestras acciones personales por el bien de los demás y por nosotros mismos. Pero cuando salgamos: disfrutemos más que nunca, de cada paseo, de cada entrenamiento, de nuestra libertad.

Buen fin de semana a tod@s!

jueves, 23 de abril de 2020

Post del Viernes: ¡No dar nada por supuesto porque NADA parece lo que es!


Sexta semana de aislamiento, algo más serena pero cansada de estar viviendo esta situación...como todos, supongo. Y no tanto por tener que quedarme en casa sino por los continuos cambios y contradicciones que estamos viviendo y aceptando. En mi caso, tengo la sensación de recibir un doble discurso e informaciones imprecisas que lían, cansan y pueden llegar a preocupar mucho más, ¿tan difícil es dejar la política a un lado y pensar más en la ciudadanos?

El aprendizaje de esta semana podría definirse en: No dar nada por supuesto porque NADA parece lo que es. Los medios de comunicación intentan explicar lo que está sucediendo. Según el medio, la información varía poniendo la mirada en un tema u otro. Las contradicciones son continuas: las  compañías de transporte públicos nos recomiendan que no los utilicemos, el gobierno insiste que estemos encerrados en casa pero anuncia que los niños podrán salir a la calle o que parte de la población tiene que ir a trabajar, el sistema democrático por el que lucharon tanto nuestros abuelos ahora se ha olvidado de ellos, no hay tests para los enfermos pero si que los hay para los futbolistas...¡Qué desastre!

Me pregunto si otro tipo de gestión de la crisis podría se posible...y yo creo que sí. Leo la realidad de otros países en la prensa internacional y descubro que no hay ningún país que esté presionando tanto a sus ciudadanos como lo hace España. Además, lo que no me consuela para nada, es que parece que esta opción no está dando los resultados esperados ya que seguimos siendo el segundo país del mundo con más muertos! y encima ¡no sabemos ni contarlos!  ¿Cómo podemos confiar en nuestros representante políticos? Tengo la sensación que nos tratan como niños pequeños con discursos patrióticos o moralizantes. ¡Qué horror sentirse tratada como una idiota! 

Observo y escucho a los que tengo a mi alrededor. Algunos ven esta crisis como una oportunidad de cambio, de transformación. Tienen la sensación que su mundo se haya abierto a nuevas oportunidades y es el momento de cambiar algunos aspectos de su vida. Otros expresan que este confinamiento no tiene nada positivo, sienten que el futuro se ha hecho pequeño, muchos se sienten aislados, saturados y miedosos. Yo intento mantenerme en el primero y pensar que este tiempo es solo una parada, un "retiro" que la vida nos regala para seguir aprendiendo y expandiéndome. En mi vida he hecho diversos retiros de silencio, el más largo de 15 días...experiencias impactantes que tenían un gran motivo y un final. Ahora siento que este "retiro" no elegido debe llevar a su fin...eso es lo que siento. El ser humano muere cuando se para, cuando deja de tener ilusión y esperanza y muchas personas empiezan a sentirse así.

¿Cómo afrontar estos momentos de incertidumbre? Pensar en el hoy y el ahora y no tener miedo se convertirían en las mejores opciones. El miedo confunde, satura, asfixia. En la consulta, antes de esta crisis, había acompañado a muchos adolescente que se sentían "muertos por dentro", desorientados, tristes y atemorizados...Yo intentaba explicarles que debían aprender a vivir con el miedo y la incertidumbre, vivir cada día como si fuese una nueva oportunidad y no como una carga o una prueba insuperable. ..ojalá que todos podamos encarar este periodo desde esta perspectiva.

Ayer, día 23 de abril celebramos de una forma muy diferente el mejor día del año: Sant Jordi. Para mi fue un día triste, quizás uno de los peores de esta cuarentena. ¡Lo que hubiese pagado por poder pasear por las ramblas, recibir la rosa que mi padre me hace llegar hace más de 40 años, recibir el libro y regalar muchos! Intenté celebrarlo, ilusionarme, escuchar los autores por la radio...pero todo fue diferente. El caballero Sant Jordi fue capaz de vencer a un gran dragón ...¿Por qué no lo íbamos a hacer nosotros? Ya queda menos...

¡Buen fin de semana sin miedos para tod@s!


jueves, 16 de abril de 2020

Post de Viernes: MICRO-VIDAS

MICRO-VIDA: 
Dícese de la opción de vivir la vida pensando que esta tiene únicamente 24 horas. 

Y esta es la opción que he tomado para seguir llevando lo mejor posible este encierro forzado. He dejado de contar los días para poder visitar a mi familia y amigos, de pensar si será posible volver al despacho, de viajar para realizar la carrera que tengo en mente o si será posible el próximo proyecto, ya que cada vez que hay un cambio en las fechas algo en mi muere un poquito.

5ª semana en casa y quizás es la que me está costando más... el motivo no es el aburrimiento sino algunas preocupaciones que este coronavirus trae a mi cabeza: pienso en las personas que enferman y en sus familias, pienso en personas que se han ido para siempre, pienso en las personas que deben salir a trabajar, pienso en cómo puede afectar este encierro mentalmente a muchas personas, pienso, pienso...Y el otro motivo que está haciendo que estén siendo días más pesados viene justificado por un cierto enfado hacia nuestros políticos que no dejan de dar informaciones contradictorias, de pensar que la población no tiene criterio o es incapaz de saber qué es bueno para él o para los suyos. ¿Miles de personas están obligadas a ir a trabajar pero los niños deben seguir encerrados en casa? ¿Cientos de personas están forzadas a coger el metro o el autobús pero el resto no podemos salir a pasear 10' o a correr manteniendo la distancia de seguridad? Sé que la situación no es nada fácil de gestionar y el tomar decisiones que impliquen la seguridad de tantas personas es una gran responsabilidad...pero ¿no toman decisiones dificilísimas los sanitarios o los autónomos que tienen que decidir cerrar su empresa? La sociedad está demostrando un comportamiento ejemplar desde hace 5 semanas y creo que falta confianza hacia ella. Me enfado y me revelo dentro de casa, por ahora puedo hacer poco más.

Quizás gracias a este confinamiento aprenderemos que realmente la vida es finita...cómo si tuviese únicamente 24 horas. La vida nos ha dado a todos un buen revés...y todos aquellos que estamos bien de salud debemos dar gracias por ello. Algunas cosas nos llevaremos de este confinamiento, seguro, aprendizajes y constataciones que quizás nunca hubiésemos hecho si no hubiese pasado esta situación. En pocos días nos hemos dado cuenta que:

- Creíamos que no podíamos vivir sin futbol y hemos descubierto que no podemos hacerlo sin sanitarios, cajeras o limpiadoras.
- Pensábamos que éramos invencibles y un pequeño bicho, que ni tan solo somos capaces de ver, tocar o oler ha parado todo un planeta.
- La información que recibimos la interpretamos según nuestras necesidades y deseos.
- Se ha hecho más evidente que nunca la vulnerabilidad de muchos colectivos.
- Tener aficiones hace que el confinamiento sea menos duro.
- El teletrabajo no siempre es la mejor opción para desarrollar ideas y proyectos.
- Educar es mucho más que transmitir contenidos.
- El encierro es mucho más fácil con dinero y con una casa con jardín.
- Necesitamos el contacto con la gente, mirar a los ojos, conversar.
- La sociedad es mucho más solidaria de los que algunos creían.
- Los miedos paralizan, la esperanza enfortece.
- El mundo sigue y el planeta se recupera gracias a que los humanos estamos encerrados.
- Sin investigación, no hay avance ni curación.
- Cuando salimos al balcón recuperamos  el "ruido social" que algunos echamos de menos.

¿Olvidaremos todo lo que estamos viviendo cuando recuperemos la vida normal? ¿Seremos capaces de vivir de una forma diferente?

Yo por ahora me quedo con mis micro-vidas donde sólo yo puedo decidir qué hacer, qué pensar y qué sentir. Fuerza para tod@s! Yo por aquí caminado, 672km en casa y más cerca de Santiago...
Buen fin de semana!

jueves, 9 de abril de 2020

Post del Viernes: ¡Darse cuenta que lo teníamos todo y no lo sabíamos!

Wanaka Tree
New Zealand

Darse cuenta que lo teníamos todo y no lo sabíamos...
Cuarta semana de cuarentena..con poco o mucho que contar...Mi amigo Jordi Nadal, editor de la maravillosa editorial Plataforma, fue la primera persona a la que escuché comparar esta gran crisis sanitaria con un túnel. La equiparaba con un largo y oscuro camino que teníamos que recorrer del que llegaríamos al final...quiero creerlo, no sabemos cuándo, pero estoy convencida que así será. 

Esta semana he pensado mucho y he llegado a una conclusión: ¡quizás lo teníamos todo y no lo sabíamos! No nos dábamos cuenta que podíamos:

- Disponer de libertad para salir y entrar de casa a cualquier hora y sin pedir permiso.
- Tocarnos sin miedo a infectarnos.
- Viajar: desde el mes de septiembre había tomado 36 trenes de alta velocidad  y 10 aviones ... ahora sólo puedo hacerlo con la imaginación observando mientras camino pasillo arriba pasillo abajo las fotografías colgadas de tantos viajes realizados.
- Besar sin tener que hacerlo por una pantalla.
- Visitar a mis padres sin pensar que soy una amenaza.
- Conversar con amigos delante de largos cafés.
- Decir te quiero mirando a los ojos.
- Abrazar a los peques de casa sin miedo a contagiarlos.
- Hacer deporte sin pensar lo importante que es para el cuerpo y la mente.
- Pasear por la ciudad sin sentirme culpable,
- Ver amanecer cerca del mar o en las montañas de Andorra.
- Nadar en la piscina o en el mar.
- Salir en bicicleta para acumular kms.
- Decidir dónde iríamos de vacaciones.
- Ir a la librería a comprar libros.

En estos días me preocupa que perdamos derechos y libertades conseguidas después del esfuerzo de muchas personas durante siglos, me preocupa la situación económica que tocará a muchas familias, me preocupa que este país no se haya dado cuenta hasta ahora que la investigación (en cualquier campo!) es necesaria para avanzar y encontrar soluciones, me preocupa cómo lo están pasando anímicamente muchas personas, me aterra pensar cómo afectará el virus en África, Sudamérica o en la India...me preocupa...

Saldremos de este túnel, ¡seguro! y lo haremos con muchas ganas. Quizás valorando mucho más lo que tenemos, lo que podemos hacer y especialmente, a quien tenemos a nuestro alrededor. Para ello es muy necesario mantener la calma, tener paciencia, cuidarse mucho para cuando llegue el momento poder salir estando preparados. Vivir más desde la cabeza que desde el sentimiento  y seguir rutinas que  nos puede ayudar mucho en estos momentos, yo es lo que intento hacer. En mi caso sigo madrugando mucho, estudiando, trabajando (esto del teletrabajo es una locura!)...y haciendo deporte...el que puedo en un pasillo de poco más de 20 metros. La motivación hay que buscarla muy adentro para ponerse a caminar 21km diarios. Quien ha pasado por este blog sabe lo importante que es para mi correr y hacer deporte (sé que lo es para muchos y que quizás otros no lo entiendan ). Pienso en correr, sueño con correr, necesito correr. Para esta temporada tenía planificadas 5 carreras que me hacían mucha ilusión y en las que ya llevaba meses entrenando sin saltarme ni un entreno. Ahora todas anuladas. También volver a competir en triatlhon de forma más regular y seria. Ahora todo anulado. Sé lo que supone para mí esta situación y pienso muchísimo estos días en los deportistas profesionales. Sé que hay muchos colectivos que lo están pasando muy mal y eso se transforma en personas muy cercanas a mi: personas que se dedican a la restauración,  al mundo de la aviación, autónomos, sanitarios...
Hace unos meses cambié mi rutina de entrenamientos y tuve la suerte de empezar a entrenar con Judith Corachan, Triatleta profesional y entrenadora  de triatlon https://judithcorachan.com/ y ahora formo parte de su equipo, todo un honor para mí. La mejor persona con la que preparar los retos que me dan tanta vida ... Para muchos debe parecer una cosa banal, para mí se convierten en un tercio de mi vida: me motivan, me ilusionan, me permite viajar, conseguir cosas que pensaba que eran imposibles... Pienso en Judith en estos días ya que sigue entrenando en casa, como puede, en una piscina hinchable de 3 metros y con 14º grados de temperatura, sobre una cinta de correr y una bicicleta enganchada a un rodillo (cuando normalmente hace pruebas donde nada 3,8 km, va en bici 180km y corre 42km). No pierde su compromiso y en estos momentos a mí me ayuda sentirla a mi lado. Siempre me ha gustado rodearme de personas trabajadoras, que miran al futuro, que se esfuerzan y luchan por conseguir sus sueños. Nuestra actitud será lo que determinará cómo saldremos de todo esto. Las decisiones que tomemos ahora serán muy importantes y creo que marcarán parte de nuestro futuro... y yo sé que tomaré algunas importantes, cada uno deberá decidir qué quiere hacer.

Mientras tanto yo en casa me he propuesto caminar los 830 km del Camino de Santiago , un camino "mental" que atraviesa todos los pueblos saliendo de Roncesvalles hasta llegar a Santiago de Compostela ¿Por qué? Para tener un reto en la cabeza. Será la 5ª vez que caminaré el Camino, ahora en casa...¡Quién me lo iba a decir! ¿quién se anima? Yo ya llevo 546km y mi donación es para la plataforma #yomecorono https://www.yomecorono.com/ que recoge dinero para luchar contra el Coronavirus. 

Buen fin de semana "santo" para tod@s!




jueves, 2 de abril de 2020

Post del viernes: ¡Date tiempo!

Tercera semana en casa. Los días pasan, la verdad que más rápido de lo que esperaba...la vida sigue... y nosotros tenemos que seguir con ella. 

En mi último post hablaba de la sensación que tengo de que hay muchas personas que este "retiro forzado" les está haciendo replantearse cosas en su vida...Ahora lo expresan sin miedo, sin vergüenza ¿nos estará pasando a todos? ¿vivíamos tan mal? Esta tendencia a "replantearse" me ha hecho recordar al filósofo vienés Ludwig Wittgenstein cuando recomendó que el saludo que debían usar los filósofos debía ser "Date tiempo". De esta manera los pensadores disponían de más crédito para reflexionar sobre sus propias creencias dándose cuenta de que se estaban cerrando a otras y permitiéndose abrir la mente a nuevas reflexiones. "Date tiempo" parece una expresión algo irónica en estos días pero he descubierto que no lo es...

Esta semana me he permitido "darme tiempo" para analizar cómo ha actuado mi mente y mi cuerpo en estas tres primeras semanas. La primera estuvo marcada por la necesidad de trabajar mucho para adelantar trabajo que tenía pendiente, aunque la mente no estaba para nada centrada, intentar modificar fechas de conferencias e inicios de nuevos proyectos, me envolvía un sentimiento de limitación y de pérdida, de renuncia impuesta y necesidad imperiosa de moverme con un cuerpo agarrotado que me pedía sudar . La segunda por sentirme más serena y resignada, organizada, interior y exteriormente, pero con la mente dispersa y cansada. La sensación de necesitar  moverme y sudar continuaba y se intensificaba así que los paseos por casa seguían siendo mi terapia deportiva...soñaba una y otra vez con correr. Esta tercera semana he sido mucho más "yo" , mi mente parece que ha vuelto a poder producir, eficaz y racionalmente. Sigo caminando y pensando, creando y echando a faltar muchas cosas y a muchas personas. Me doy cuenta de todo lo que teníamos y, temporalmente, hemos perdido...sueño con correr.

Pienso que esta vivencia nos cambiará a todos la vida para siempre pero ¿cómo? ¿para qué? Algunos pensamientos que se han repetido dentro de mi han sido:

- Más que nunca la salud de los nuestros está por encima de todo. Saber que están bien te da fuerza. Me estremece oír las cifras impactantes de enfermos y muertos. Nunca había deseado más ser doctor o enfermera. Pienso en el verano que colaboraré en un pequeño hospital en Costa de Marfil curando heridas y haciendo de traductora de francés de una enfermera maravillosa que me enseñó a tratar a los enfermos con el máximo de respeto y cariño ...parece que muchos recuerdos olvidados cobran vida en estos días.

- Los días, siguiendo rutinas, se hacen mucho más llevaderos. Seguir un horario es fundamental para que este confinamiento pase más rápido. Sigo madrugando y no duermo tan bien...

- Mi atención delante de una pantalla sigue siendo casi nula. Se me hace imposible poder ver una película de ficción. Lo único que he podido visionar es algún documental de no más de 20'. La radio sigue siendo nuestra gran compañera de cuarentena.

- Pienso en la gente que está sola y se siente sola. Dejo de pensar en ello porque me entristece.

- Las muestras de solidaridad me hacen emocionar y aunque sigue habiendo gente idiota que no entiende que la única forma de superar esto es quedarse en casa, me quedo con las personas que van a comprar para sus vecinos, cosen mascarillas o ayudan a montar hospitales improvisados sin esperar nada a cambio

- Pienso en tantos niños y jóvenes que están consiguiendo superar este duro periodo con más dignidad que muchos  adultos. Admiro a sus padres por la paciencia que en muchos momentos tienen que mostrar.

- Ayuda saber que todo el mundo vive la misma situación aunque constato que no con las mismas condiciones.

- La anulación de proyectos que me hacían ilusión me ha hecho, en momentos, perder el ánimo y la ilusión  pero no pienso tirar la toalla . Trabajar y trabajar para volverlo a conseguir.

- Sudar me permite renovarme y empezar de nuevo. ¡Muévete! Eso me digo. Camino un mínimo de 20km al día y eso me hace sentirme bien.

- Pienso que muchos colectivos están dando la talla es esta monstruosa situación: sanitarios, personas de la limpieza, cuerpos de seguridad, vendedores del super, maestros, psicólogos...creo que los políticos vuelven a no estar a la altura.

¿Seremos capaces de ver el mundo con ojos nuevos cuando todo esto acabe? ¿Cuántas personas se atreverán a cambiar cosas de su vida? Sigamos pensando en ello...¡Date tiempo!

¡Mucho ánimo para tod@s!


jueves, 26 de marzo de 2020

Post del Viernes: ¿Qué importancia tiene ahora?

Segunda semana en casa...y el momento más duro a nivel mental cuando el gobierno amplió el periodo de confinamiento...estaba convencida que pasaría pero quizás no preparada. Muchos kms caminados por el largo pasillo de casa para tener "controlada" la mente, ya que creo que es la única forma de superar esto. Sigo trabajando mucho, estudiando, escuchando la radio y podcasts, leyendo...y echando de menos a mucha gente y muchas cosas...como todos.

En ocasiones tengo la sensación de perder la noción del tiempo pero ¿qué importancia tiene ahora?  Si algo ha perdido valor en esta cuarentena es el valor que le otorgábamos al tiempo como lo percibíamos antes. Pienso mucho en las personas que viven todo esto en soledad, pienso en los sanitarios que siguen incansables salvando vidas, pienso en las personas que han perdido su trabajo...pienso en mis padres, pienso en mis hermanas y sobrinos, pienso en mis amigos...

Las sensaciones y sentimientos en ocasiones parecen manifestarse con fuerza y otras veces parecen dormidos, la verdad es que lo prefiero así, creo que los tengo bastante "controlados". Por otro lado, hay cosas que están cambiando... y las que seguro que cambiarán.  Aun estando confinados hemos abierto más que nunca nuestras casas. En las numerosas videollamadas que muchos de nosotros hacemos hemos entrado en casa de nuestros compañeros de trabajo, en la de nuestros amigos, en casas que jamás habíamos pensado entrar y ellos han entrado en las nuestras ¿Y qué? Parece que no nos importe perder esa "privacidad" que hace unos días era tan importante. En las ciudades los balcones se han convertido en uno de los bienes más preciados. Salimos a ellos para coger aire en los momentos que sentimos más agobio, saludamos a nuestros vecinos que hasta ahora no sabíamos que existían  cuando a las 20.00h aplaudimos con entusiasmo a los verdaderos héroes de todo esto, los sanitarios que siguen al piel del cañón mientras que los políticos se pelean unos con los otros, ¿cuándo estarán a la altura de la sociedad?. La mayoría salimos a los balcones con ropa deportiva o de estar por casa y nos interesa bien poco que nos vean. En las casas ya no se bajan las persianas o se corren las cortinas, todo parece mucho más accesible. El sentirse cerca de los demás quizás nos hace sentirnos menos confinados ...

Es curioso que en muchas entrevistas que he escuchado o leído estos días y a partir de conversaciones con amigos constato que mucha gente afirma que este "cambio de vida" le está haciendo replantearse la suya. Quizás el no movimiento nos ha hecho ver que quizás teníamos un exceso.  Quizás nos damos cuenta que habíamos perdido en muchas ocasiones el sentido del por qué y el par qué, quizás... Soy de las que opinan que replantearse las cosas nunca es negativo. ..quizás deberíamos hacerlo todos.Seguiremos pensando sobre ello...

Buen fin de semana para tod@s...y mucha, mucha fuerza y paciencia!