Mostrando entradas con la etiqueta escuchar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escuchar. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de enero de 2018

jueves, 29 de junio de 2017

Post del Viernes: Saber volver... no siempre es fácil...

En varias ocasiones he querido empezar a escribir este post pero algo dentro de mi no me dejaba. Ahora que siento que puedo escribirlo sé que lo que me impedía hacerlo era volverme a conectar totalmente conmigo misma después de días intensos por muchos motivos. Cuando vives tan alejada de una realidad, de un país, de unas rutinas y formas de hacer te desconectas inconscientemente de muchas dinámicas y formas de vivir. El regreso te recuerda que aquellos cables y conexiones que tenías desconectados deben volverse a conectar si no quieres vivir aislado de todo y de todos.


La llegada a casa puedo valorarla  totalmente positiva especialmente por los encuentros  con los seres queridos. Los abrazos, las miradas, las preguntas te hacen re-conectar con lo que han vivido ellos en los meses de ausencia. Cuando es tu turno y toca explicar todo lo experimentado te es complejo hacerlo con palabras. Optas por describir tu día a día allí, en qué dedicabas el tiempo y detallar el ambiente y la forma de vida de los locales. Inconscientemente te das cuenta que es difícil explicar para que se entienda lo que realmente viviste allí: las risas compartidas con gente que ahora está repartida por todo el mundo, los miedos por no entender y no estar a la altura, las dificultades para sobrevivir en un clima y una sociedad muy diferente a la tuya, el dolor cuando la añoranza se instalaba en el cuerpo y el entusiasmo por sentir que aprendes, que tu mirada se amplía, que eres capaz de hacer cosas que nunca habías imaginado . Todo esto está muy adentro de ti, ocupando un espacio enorme y  al principio no sabes cómo gestionar para que no te duela. En ocasiones parece que estás "fuera de juego", en el banquillo sin saber cuando te tocará jugar.

Llegas a casa e intentas volver a tus rutinas pero todo parece ser diferente. Observas y la gente sigue en sus proyectos, con su vida diaria, totalmente comprensible...pero cuando lo observas con cierta perspectiva no deja de hacerte pensar. Es como si cada persona con la que me he encontrado estuviese encima de una barca en movimiento y para volver a conectar con ella tuviese que saltar a ella para seguir su ritmo y poder así compartir un tiempo juntos. Lo haces porque te interesas por ella y deseas hacerlo pero te sientes algo extraña. Pones la radio (aun no he visto la tele) y las tertulias me enturbian la mente teniendo que apagarla para no agobiarme. Opto por escuchar música o podscasts bien elegidos. Mi cuerpo y especialmente mi mente se quejan y me transmiten que están muy cansados, que necesitan sosegarse y yo sólo les pido que aguanten un poco más, hasta mediados de julio donde les prometo que podrán descansar. Haber vivido con 12 horas de diferencia influye también en tu sueño, tu cuerpo y tu estómago pero tiempo al tiempo, con paciencia todo volverá a ponerse en su sitio, mientras tanto a aprender de este proceso que me tiene muy interesada.

Sigo leyendo y investigando, escribiendo, no al ritmo que quisiese pero lo acepto. Corro y nado diariamente porque me ayuda a pensar y  fluir con más espontaneidad. En estos espacios de tiempo me pregunto si volvería a New Zealand y mi mente y mi corazón dicen que no, aunque eche de menos a la gente y a los muchos momentos vividos juntos. Si cierro los ojos soy capaz de recordar miradas, olores y sabores, ruidos, cantos de pájaros...y me gusta hacerlo pero siento muy dentro de mi que la experiencia debía acabar cuando y cómo lo hice.

Siento una felicidad y una gratitud absoluta por todo lo vivido y aprendido durante este tiempo pero sé que debía volver, no sé si para siempre o por algún tiempo, la verdad es que esto no me preocupa lo más mínimo. Acojo los momentos de alegría intensa entre los míos, la melancolía que a veces me acompaña por casa, el no entender algunas situaciones que observo. Admito con máximo respeto el ritmo de vida de los demás queriendo saltar a sus barcas las veces que sean necesarias para saber y vivir con ellos.

Y por ahora decido seguir trabajando y estudiando, seguir encontrándome con gente para compartir el momento, leer y meditar para entender mejor mi mundo y todo lo que me rodea oponiéndome a que entre a mi vida información que no sirve para nada, eligiendo muy bien qué quiero oír y ver. Deseo aplicar todo lo aprendido en mi vida diaria personal y profesional a mi vida de aquí, o donde sea, es lo que quiero pero necesito un poco más de tiempo...

Buen fin de semana sabiendo volver a tod@s!

jueves, 2 de febrero de 2017

Post del Viernes: Todo se consigue PARANDO...


Hoy estoy cansada, agotada, exhausta. Semana repleta estudiando, escuchando, argumentando, discutiendo, razonando, indagando, buscando, redactando...

Las cosas que nos apasionan también nos agotan si no sabemos gestionarlas correctamente. No siempre es fácil estar al nivel que nos pedimos y exigimos por eso es tan importante aprender a escucharse y decir "toca cerrar todo y descansar o cambiar de actividad". Nuestra mente nos puede llevar allí donde creemos que tenemos o debemos llegar para cumplir nuestras propias expectativas y las que creemos que tienen los demás hacia nosotros, pero sólo son eso, expectativas, nada más. Lo que he comprendido es que quizás algún día nuestro cuerpo no nos siga. 

Cuando te permites parar y observar, tu cuerpo y tu mente se relajan inmediatamente,  todo se vuelve fácil. Únicamente es eso, saber parar 5 minutos o una hora, depende del momento y la necesidad. No es trabajar menos sino trabajar mejor.

Pero ¿qué hace que no siempre seamos capaces de hacerlo? Me analizo y me doy cuenta que en ocasiones es por el alto nivel de auto-exigencia sumado al poco respeto que mostramos por nuestro descanso, aspecto que influye directamente en nuestra salud física y mental. Así de claro y así de sencillo.

He descubierto que para ganar en ultra-productividad, claridad y calidad en mi trabajo debo gestionar muy bien:
- mis horas de descanso
- mis horas de desconexión dedicadas al deporte y a otras actividades que me apasionan
- mi alimentación
- mis 21 minutos de meditación diaria
- mi tiempo dedicado a otras personas

¿Fácil? No siempre pero tengo que admitir que cuando eres más consciente de ello más sencillo es. La clave está en el conocimiento personal, la planificación, la elección y la organización. A mi me ayuda escribir listas con lo que creo que es importante realizar cada día. Escribiéndolas me obligo a seleccionar y a temporizar mis actividades poniendo una hora de inicio y de final, valorando las que son realmente significativas para mi persona y mi trabajo así puedo incorporar nuevas y eliminar otras.

¿Qué sucede cuando soy capaz de conseguirlo?
-  No me agoto.
- "Produzco" mucho más, con horas más efectivas de trabajo.
-  Tengo mejores ideas que sirven de puente para otras.
-  Vivo mucho más tranquila y sin presiones que no aportan nada.
-  Me siento más energética y positiva.
-  Estoy de mejor humor y más serena.
-  Siento como si todo (dentro y fuera de mi) estuviese alineado.

Así que la evaluación de esta semana es que no siempre soy capaz de hacerlo, que la gestión del tiempo y el descanso no ha sido la adecuada, porque si durante la lectura de un texto casi me duermo encima de él por lo tarde que se ha hecho, toca apagar el ordenador, respirar y dormir. Hay que volverlo a intentar. Lo mejor de todo es que es totalmente posible porque depende de mi. 

Buen fin de semana con momentos para PARAR para tod@s!

jueves, 1 de diciembre de 2016

Post del Viernes: ¿A qué suena el SILENCIO?

Nunca lo había escuchado tan intenso y desde que llegué a New Zelanda es una de las cosas que más me está impactando diariamente: el SILENCIO. 
Parece que viva en las montañas que me rodean, en las casas vecinas, en los caminos que recorro corriendo o caminando. Todo está en silencio, todo el mundo lo respeta, está dentro de las cosas, se hace dueño y las inunda. Todo es SILENCIO.
El canto de los pájaros me despiertan cada día a las 5.00am, después callan, vuelve el SILENCIO. Salgo al exterior y una helada brisa toca mi cara en SILENCIO..Tomo una taza de café mientras estudio y sólo el golpeo de la lluvia caprichosa de Primavera contra el techo y los cristales me recuerda que no estoy sola porque todo sigue en SILENCIO. Me esfuerzo para escuchar más sonidos y únicamente oigo las ramas de los árboles que se mueven al ritmo que se despierta el día, pero sólo eso, sólo SILENCIO. Ahora ya no me molesta ni me asusta como lo hacía los primeros días de estar aquí porque me acompaña, me respeta, hasta se atreve a exigirme.

Camino hacia la escuela en SILENCIO, oigo algún coche, alguna voz pero parece que pueda observar el SILENCIO en los animales que se me cruzan y me dan los buenos días, en las plantas que se mueven siguiendo el ritmo que impone el viento, en las caras de la gente con la que me cruzo cada día, en sus suaves voces, en los ruidos que hacen al moverse, en sus pasos. También observo el SILENCIO en el verde intenso de los prados, en la intensidad de la multitud de colores de las plantas, en las amenazadoras nubes en el cielo encapotado, en la nieve en las cumbres de las montañas.No corro, no me asusto únicamente escucho y me gusta mucho la sensación que vivo,  porque la disfruto intensamente.

¿Irónico? Parece que me habla el SILENCIO del viento, de una mirada, de un suspiro, de una sonrisa...pero en SILENCIO, sin agredirme, sin invadirme. Todo me habla porque yo lo escucho, porque quiero hacerlo. Quiero seguir escuchándolo, sin prisas, sin esperar nada a cambio, dejándome sorprender...porque es sólo eso: SILENCIO.