lunes, 10 de diciembre de 2018

La Foto del Martes: Nuestra hora...

Nuestra hora
Es tarde
pero es nuestra hora.

Es tarde
pero es todo el tiempo
que tenemos a mano
para hacer el futuro.

Es tarde
pero somos nosotros
esta hora tardía.

Es tarde
pero es madrugada
si insistimos un poco.

Quizás sí que es nuestra hora...
Pedro Casaldáliga, Antología personal
Ed. Trotta


jueves, 6 de diciembre de 2018

El Post del Viernes: Una carta a mano...

¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta a mano?

¡Yo había escrito tantas! Elegía el papel, el sobre, el momento para redactarla, la música que  escuchaba mientras emanaban las palabras en mi mente. Me considero una persona "ritualista" y ya lo era en aquella época, cuando con poco más de 17 años, dedicaba tiempo a escribir cartas a personas que estaban lejos (con los que quería compartir lo que vivía y sentía) y también con  algunas personas que estaban cerca (a los que, animada por la dificultad de expresar en persona todo aquello que quería trasmitirles, optaba por hacerlo por escrito). Así la escritura de cartas se convirtió en un acto casi diario que me permitía encontrarme conmigo misma y, especialmente, ser yo misma.

Antes de que la carta fuera una realidad, el texto vivía dentro de mí e iba creciendo y lo guardaba en mi mente días y, a veces, semana. La elección de las palabras era fundamental porque, según cómo las utilizaba, sentía que expresaba mucho o poco. En las cartas me gustaba explicar mi día a día, describir mis ilusiones y temores, también los miedos y los proyectos que no me atrevía a explicar porque podían parecer una locura...y que con el tiempo muchos de ellos se han hecho realidad. En ellas hablaba también de letras de canciones, de libros que leía sin esconder mis gustos pocos convencionales para mi edad, de países que quería visitar. Ahora sé que escribía más por mí que para los remitentes que las recibían. El último paso era escribir el nombre del remitente en el sobre, poniéndole el sello, deseando que no se perdiese y llegase lo antes posible a su destinatario. Era un contacto de corazón a corazón, de efusión de sentimientos, de deseos en forma de palabras.

Esta semana he vuelto a escribir una carta a mano y me ha permitido viajar a aquellos años, que viviendo en África o en Perú como voluntaria de una ONG, escribía a mi familia y amigos. La carta tardaba 15 días en llegar. A partir de ese momento calculaba cuándo mis hermanas, padres o algún amigos la abrirían y me contestarían explicándome cómo estaban y poniéndome al día sobre el mundo del deporte, la política, o el calor que estaban pasando. Mi hermana mayor lo hacía espléndidamente, como una gran reportera de la prensa escrita . Después, cada día, después de impartir mis clases de la mañana corría al buzón ansiosa para comprobar si ya había llegado la respuesta. ¡Cuántas cosas explicadas en sencillas hojas de papel!

¿Por qué no recuperamos este gran ejercicio de escribir cartas a mano? En la historia de la literatura muchos autores como Wilde, Hemingway o Lorca han publicado sus cartas, misivas que nos han hecho aprender, soñar y emocionarnos. Con Ventura Camacho https://www.venturacamacho.com/blog, un amigo y un gran poeta y fotógrafo escribimos una serie de cartas tituladas "Cartas desde mis pies" que se convirtió en un proyecto literario precio con el que disfruté mucho.

Escribamos, porque escribir es terapéutico. Escribamos para expresar, para denunciar, para compartir, para soñar, para ilusionar, para concretar, para denunciar,  ...pero escribamos.

Buen fin de semana largo lleno de palabras para tod@s!

lunes, 3 de diciembre de 2018

La Foto del Martes: EQUILIBRIO



Es una maravilla respirar lo más claro.
Veo a través del aire la inocencia absoluta.
Y si la luz se posa como una paz sin peso,
el alma es quien gravita con creciente volumen.
Todo se rinde al ánimo de un sosiego imperioso.
A mis ojos tranquilos más blancura da el muro,
entre esas rejas verdes lo diario es lo bello,
sobre las mies la brisa como una forma ondula.
Hasta el silencio impone su limpidez concreta.
Todo me obliga a ser centro del equilibrio.

Jorge Guillén


jueves, 29 de noviembre de 2018

El post del Viernes: ¡Vivir sin perder los papeles!

Y es que hay ocasiones y situaciones que me ponen muy nerviosa. En más de una ocasión me han dicho que soy o parezco una persona muy temperada, que parece que las cosas no me afecten intensamente, que no me pongo nerviosa o que nunca pierdo los papeles. Supongo que los años te enseñan a situarte ante las cosas de otra manera, a gestionarlas o procesarlas sin que las situaciones te dirijan sino que tu seas capaz de dirigirlas a ellas....pero no siempre es posible y  "la procesión" va por dentro, pero muy, muy, muy por dentro. 
Tengo que confesar que en ocasiones estas situaciones que me inquietan e intranquilizan me hacen perder mucha energía y acabo enfadándome por ello conmigo misma. Por eso creo que ser consciente de  las cosas que me ponen nerviosa o me llevan a casi perder los papeles me permite conocer mis limitaciones, auto analizarme para buscar más que los "porqués", las causas para evitar que no vuelva a suceder. Tras hacerlo, en algunas ocasiones, puedo  avanzarme a algunas de ellas , evitándolas o gestionándolas de mejor forma. En otras vuelvo a caer y a repetir conductas que no me favorecen en nada.

Como siempre hacer un listado me ayuda a visualizar mejor y a ordenar las ideas. Lo transcribo tan y como aparece en mi mente, sin manipular ni pensar en el grado de "afectación" personal.

Las cosas que me ponen más nerviosa:

- Los juicios, las interpretaciones y las indirectas acompañadas por la falta de claridad.

- La falta de tiempo y el tener que correr para acabar un trabajo por una mala organización (personal o externa).

- No poder parar el tiempo cuando estoy disfrutando de una actividad,

- La utilización de  aspectos personales en las discusiones profesionales.

- Las caravanas en la carretera.

- Beber un café que no esté bueno o frío.

- La prepotencia delante de una injusticia.


- Ser poco habilidosa con las manos y no poder arreglar algo que yo misma he roto.

- La incoherencia (propia y de terceros).

- Malgastar el tiempo con actividades que no me aportan nada o que no quiero hacer.

- La mala educación.

- Las personas que se atribuyen méritos de otros.

- La falta de respeto a las personas mayores.

- Los gritos, las discusiones o las conversaciones subidas de tono.  

- El egoísmo delante de situaciones que afectan a varias personas.  

- Que me exijan más cuando ya estoy dando el 100%.

- La impuntualidad.

- El egocentrismo que anula a terceros.

- La esperas en una cola que no avanza.

- Escuchar a alguien mascar chicle o hacer ruidos mientras come o bebe.

- No entender algo a la primera.

- Que alguien empiece una frase diciendo: "Tú lo que tienes que hacer..." si no me conoce lo suficiente.


- No poder expresarme a la perfección cuando hablo otros idiomas.

- Ver una cosa muy clara y que los demás no lo vean teniendo la "intuición " que ese es el camino correcto a seguir,

- Los problemas informáticos que no soy capaz de resolver.

Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde...así que me toca pensar en todas estas cosas para que nada pueda hacerme perder la paz interior que me lleva a vivir con más tranquilidad y a ser mejor persona y profesional. Autoconocerse para seguir avanzando...

Buen fin de semana repleto de momentos tranquilos para tod@s!


lunes, 26 de noviembre de 2018

La Foto del Martes: ¡Vivir en una pecera!


A veces parece que vivamos en una pecera.
Somos observados 24 horas desde la distancia por personas que creen conocernos. 
 Nos observan a partir de sus propias creencias y percepciones. 
Se nos juzga e interpreta por cada uno de nuestros actos.
No rodean cámaras que conocen nuestros movimientos, 
que podrían explicar nuestra vida minuto a minuto, 
y esto asusta, me asusta.
Nosotros también lo hacemos,
miramos y creemos conocer a los demás.
Conocemos y afirmamos interpretando una mirada o una palabra.
Pero, ¿y si nos ven diferente a lo que realmente somos?
¿Y si vemos diferente al otro?
¿Y si somos capaces de ver lo que otros no pueden?
Sería maravilloso aprender a observar desde lo que uno es,
teniendo la oportunidad de vivir como uno quiera.
Cohabitar en mundos distintos que no se opongan sino que puedan complementarse.
 Porque todo es diferente pero todo se perfecciona si estamos abiertos para que suceda.
Sin  empequeñecer o ensombrecer a nadie,
sin limitar,
mirar para enriquecerse y aprender.
¿nos atrevemos? 
¿Qué pasaría si fuésemos capaces de hacerlo?

jueves, 22 de noviembre de 2018

El Post del Viernes: ¡Tenemos que vernos más!

Llevo un mes y medio viajando de aquí para allá presentando Signa, el nuevo Modelo Pedagógico de Compañía de María https://www.cmaria-signa.org/ con casi 10.000km recorridos y muchos días fuera de casa. No me quejo porque sé que este esfuerzo personal valdrá la pena porque es un gran proyecto que apuesta por la personalización del aprendizaje y el respeto de cada alumno...pero la intensidad en su creación  y las horas invertidas me han hecho tener que dejar temporalmente muchas otras cosas.

Hace pocos días me hicieron llegar este vídeo. No puedo negar que me impactó mucho y que me ha hecho pensar. Y es que es verdad que no tenemos tiempo....


¿Cuántas veces hemos dicho esta frase últimamente? Queremos vernos, queremos encontrarnos con nuestros familiares, con nuestros amigos, con....Nos decimos entre prisas ¡tenemos que vernos más! Pero el tiempo pasa y lo hace muy rápidamente, sin que nos demos cuenta y sin que este no pueda volver...¿Cuánto tiempo dedicamos a los que realmente queremos y nos quieren? Si fuésemos conscientes de la finitud de nuestros días...¿qué haríamos que no hacemos y especialmente qué dejaríamos de hacer?

Hoy me quedo aquí...sin nada más que decir pero con mucho por pensar...
Buen fin de semana para tod@s!

lunes, 19 de noviembre de 2018

La FOTO del Martes: SER HUMANO


Globalización
Modernidad
Humanidad
Respeto
Acogida
Convivencia
Refugiado
SER HUMANO