Mostrando entradas con la etiqueta no controlar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta no controlar. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de febrero de 2017

Post del Viernes: ¿TODO tiene que ser científicamente comprobable?

Actualmente parece que lo que no es comprobable científicamente no tiene valor. Toda declaración tiene que estar justificada con una demostración que sea comprobable y verificable sustentada en evidencias recogidas por teorías científicas. ¿No nos estaremos equivocando?¿Realmente todo debe ser comprobable científicamente? ¿todo requiere una comprobación de fiabilidad?  Aparecen dudas a mi mente...Estoy inmersa en una investigación que me hace leer muchísimos artículos científicos. Con algunos de ellos puedo estar más de acuerdo y con otros menos pero ¿por haber sido publicados como "científicos" se convierten en verdades absolutas?
Me preocupa pensar que en diferentes ámbitos lo que no puede ser comprobable no tiene validez. He estado pensado sobre ello y he querido escribir una lista sobre aspectos que son importantes o hacen acto de presencia en la vida de las personas que son imposible de cuantificar y comprobar científicamente pero que no por ello se convierten en falsos o erróneos..., en los lectores recae otorgar si son válidos o no:

- El tamaño o cantidad de emoción que sientes cuando ves un amanecer o un espectacular paisaje.
- El porcentaje de intensidad de un abrazo.
- El poder de una mirada o de una palabra.
- El grado de tristeza al sentirte olvidado o rechazo.
- La intensidad de echar de menos a alguien.
- El poder de una fotografía para provocar sentimientos.
- La verificación de que algo dentro de ti se desestabiliza.
- La viabilidad de que alguien aporte valor a tu vida.
- La fragilidad de una decisión.
- La posibilidad que las cosas pueden cambiar en pocos segundos.
- La comprensibilidad de la ausencia de un ser querido.
- La sencillez en dar la mano a alguien
- La naturalidad en que un niño se expresa.
- La inocencia de un gesto involuntario.
- La espontaneidad en un abrazo.
- La franqueza de las palabras de un anciano.
- La humanidad de un voluntario.
- El apego a una creencia.
- La intensidad en un proceso de discernimiento

Las releo y todas ellas tienen que ver con las personas, lo más valioso que habita en este mundo. Creo  en la ciencia, la apoyo y la impulso. Sé que nos ayuda a entender mejor el mundo, a curar enfermedades o a prevenir desastres naturales pero los sentimientos son aquello que nos mantienen vivos y nos hacen personas. ¿Dar tanta importancia a la comprobación no puede estar  relacionado a nuestra necesidad de controlar, de poseer o manipular? 
Creo en la ciencia pero también creo en todo aquello que no se le puede otorgar un grado o número....porque así la vida gana en espontaneidad, en ligereza y obertura.

Por un fin de semana con multitud de variables para tod@s!

jueves, 8 de diciembre de 2016

Post del Viernes: Dejar de CONTROLAR...(3 meses en las Antípodas)

Cada vez lo tengo más claro y estoy más convencida de ello: dejar de controlar nos hace más libres, más felices, más sabios, más espontáneos...

Uno de mis grandes retos desde que llegué a New Zelanda ha sido ser capaz de hacerlo. Y ahí estamos, avanzando mucho pero aún con camino por recorrer.

Cuando te instalas en otro país tan diferente al tuyo el inicio viene marcado por un cierto "des-centramiento" y tensión especialmente por la impotencia de no poder controlar lo que pasa a tu alrededor. Todo es distinto: cambia el paisaje, el clima, la comida, los horarios, tu casa, tus gente más cercana. Te esfuerzas por entender y explicarte haciéndolo en un idioma diferente al tuyo pero hay muchas cosas que al principio no comprendes. A veces te gusta lo que pasa a tu alrededor y en otras ocasiones volverías a hacer las maletas y cogerías un avión para volver a casa y sentirte  más segura, en tu territorio, allí donde controlas casi todo.

Me doy cuenta que el dejar de controlar me ha permitido abrirme a nuevas cosas, es como si las hubiese dejado entrar en mi. Me ha permitido  abrirme a una "nueva dimensión" que en su inicio  me molestaba e inquietaba pero que ahora disfruto en ella. Vivo en el aquí y no en el allá. Programo únicamente la semana sabiendo el trabajo que tengo por hacer para poder cumplir con mis compromisos. Sigo unos horarios que me dan estabilidad, que me implican mucho esfuerzo y horas de estudio, pero me siento más abierta a todo lo que vivo en cada instante. No veo la tele, no escucho la radio, no me preocupo ni me obsesiono por el tiempo que hará así que cuando me levando toca salir al exterior y descubrir si hace más o menos frío y al comunicarme con los  demás intento entender qué sucede a mi alrededor y pienso cómo aprender de y con  ello.

Dejar de controlar no es abandonarse, no es dejar de hacer todo aquello que te apasiona o te hace feliz, no es olvidarse de las obligaciones personales y profesionales. Dejar de controlar es permitir que las cosas lleguen como tengan que venir, como ellas eligen, como el mundo te las envía, aceptarlas, intentar con flexibilidad  adaptarte a ellas y seguir caminando, siempre hacia delante.

Un ejercicio previo que hice antes de llegar a NZ y que creo que fue un gran acierto fue no tener toda la información de donde viviría, qué tipo de comida comería, con qué gente me encontraría...En ocasiones me costó bastante hacerlo pero creo que llegar así, sin una idea tan cerrada y preconcebida de todo, fue una buena opción para iniciar una nueva vida.

Después de tres meses viviendo en las antípodas he pasado por muy buenos momentos y algunos más complicados pero todos suman, absolutamente todos. Los momentos de risas o aprendizajes increíbles y desbordantes se suman a momentos de soledad y añoranza. Pero creo que estoy entendiendo que si las cosas suceden es por alguna razón y si no lo hacen también es porque no deben hacerlo. Tan sólo es eso, dejar de controlar y fluir.

Buen fin de semana NO controlador a tod@s!