Mostrando entradas con la etiqueta serenidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta serenidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de mayo de 2019

La FOTO del Martes: Con amor y paciencia, nada es imposible

«Con amor y paciencia, nada es imposible.»
DAISAKU IKEDA

Quien ama de verdad, sabe ser paciente. Y no digo quien quiere, porque el querer tiende a ser impaciente, mientras que el amar sabe esperar por el bien del otro. 
Y también, quien es paciente para bien, sabe amar.
Amor y paciencia son dos de los grandes ingredientes de la transformación humana.
Cuando alguien planta un árbol pensando en los que gozarán de su sombra y frutos, ama y es paciente. Su esfuerzo se centra en el bien futuro de los que gozarán de esa semilla que hoy se introduce en la tierra y es regada por primera vez.
Cuando alguien persevera y lo que le mueve frente a la adversidad es el legado que puede dejar a los que vendrán, ama y es paciente.
Nuestros abuelos, los que vivieron guerras mundiales y civiles; el terror, la desgracia, la injusticia, el hambre y la penuria y, a pesar de ello, lo dieron todo de sí tras el sufrimiento y trabajaron con denuedo para que sus hijos, nietos y demás descendientes disfrutaran de un confort y bienestar que ellos ni podían imaginar, amaban y eran pacientes.
Sí, quien ama de verdad practica la paciencia...
Amor y paciencia son dos ingredientes que nos elevan, que nos unen, que tienden a purificar ambientes, vínculos y existencias.
Si hiciéramos de éste un mundo más paciente, viviríamos más los frutos del amor (...)
Adaptación de Álex Rovira

martes, 27 de diciembre de 2016

miércoles, 9 de marzo de 2016

La FOTO del jueves: Serenidad...sin móvil


Miro el móvil, algo pasa, no accedo a las aplicaciones como lo hago siempre, pero tengo batería. Intento hacer una foto y ¡¡puff! todo se bloquea, de repente se apaga. Tengo el móvil en las manos y me siento perdida, ¿y ahora qué? Me pongo nerviosa ¿cómo van a comunicar conmigo? Pienso en las personas que tengo que avisar rápidamente de este gran desastre. Intento encender el teléfono, aprieto la pantalla pero no responde. Me agobio más, mucho más...miro el móvil y me siento ridícula. ¿Quién domina la vida de quién? Está claro que en estos momentos él sobre mi, 1-0.

Lo dejo encima de la mesa. Me niego, me niego rotundamente. No puede ser que sea él el que lidere mi vida. ¿Cómo vivíamos hace unos años sin este aparato? Ya no me acuerdo...
Sonrío ¿quizás es una señal para parar un rato? Decido apagar el ordenador y apoyarme en el respaldo de la silla como hacía tiempo que no lo hacía. ¿Por qué tenía el móvil en la mano? Ya no me acuerdo, quizás no era tan importante. Vuelvo a mirar el aparato, ya volverá a funcionar me digo cuando le de la gana. Lo miro, lo desafío con la mirada. No te necesito le digo y sonrío, ahora me siento más fuerte que él. 1 a 1, estamos en empate.
Miro a mi escritorio y veo una foto de un viaje a Camboya.. Me siento más tranquila y serena. Bebo agua, noto como baja por mi garganta y me refresca. Mi agobio inicial se ha transformado en tranquilidad, en una sensación de paz. Me digo a mi misma: quizás no necesite este aparato tanto como creo, quizás aún hay gente en el mundo que no lo usa nunca porque cree no necesitarlo.

Miro por la ventana, ¿aún hay cabinas telefónicas por la calle? Tengo un pequeño lapsus, dudo. Hoy cuando salga a la calle me fijaré si aún existen, podré hacerlo porque no iré respondiendo mensajes o revisando el correo con el teléfono.
Vuelvo a mirar por la ventana...quizás no es del todo una mala noticia estar unas horas sin teléfono...

jueves, 14 de enero de 2016

Post del Viernes: ¿Y si no tengo objetivos?

Paro, lo necesito, no por tristeza ni por preocupación sino por cansancio, más bien por extenuación. Dedicar tiempo a detenerse, gran opción. El fin de año me permite distanciarme de todo, de todos y sobre todo de mí misma. Los últimos días del año llevan a una evaluación casi obligatoria. Nuevos objetivos obligatorios a escribir en una larga lista. Pienso en ello y creo que no lo estoy enfocando bien, nada bien. Me esfuerzo a escribir objetivos concretos pero no me salen desde dentro. Me veo delante de una hoja en blanco y no fluye. Esta vez no funciona, me digo a mi misma. Me preocupo y hasta sudo.
No quiero agobiarme, quizás debo cambiar la forma de realizarlo. Mi mente se relaja algo y mi cuerpo se distensiona. Me vienen a la mente algunas ideas, empiezan a llamar a la puerta de mi imaginación algunos propósitos pero muchos de ellos ya los conozco, son los mismos de los últimos años. Van vestidos igual, sé cómo huelen, cómo se hacen grandes y qué tendré que hacer exactamente para conseguirlos y dominarlos. Los miro, los observo y al analizarlos aparece un sensación de aburrimiento, aparece un rechazo que va cubriendo mi cuerpo, no me motivan. 

Error, algo pasa. Alarma. ¿Si no tengo objetivos es que no tengo sueños? Me asusto. Yo, una persona con ganas continuas de avanzar y de aprender agobiada por los objetivos. Sigo pensando, voy a dar un paseo.
Después de caminar me siento en un banco donde me da el sol en la cara. ¿Cuánto hacía que no estaba sola sin hacer nada? Intento dejar la mente en blanco. La brisa toca mis mejillas y el sol empieza a hacer su función. Me siento más serena, más yo. Sigo pensando en los objetivos.

 ¿Y si no necesito establecerme objetivos? Después de una breve evaluación me doy cuenta que lo que me agobia es la obligación de escribir de forma rutinaria objetivos personales, profesionales y deportivos. Error si lo hago con este sentimiento ya que no me los haré míos, los haré por compromiso y perderán todo su sentido.

Me empiezo a sentir diferente. Estoy en un nuevo punto de salida. Vuelvo a caminar y sé que sólo podemos ir allí desde aquí, este es el único punto de partida. Así que cierro los ojos y dejo que salga de dentro de mi todo aquello que me hace feliz, que me gusta, que me hace disfrutar, para recordarlo y volver a sentir sin cargas.

Empiezo a ver la luz, a relajarme, a sentirme más libre mentalmente cuando tomo conciencia de lo que realmente me pasa. Me libero de obligaciones que yo misma me impongo, de tener que hacer lo que los demás esperan de mi. Me siento que llegan a mi mente pensamientos sin esfuerzo, parece que todo empieza a adquirir significado, empiezo a emocionarme. Aparecen propósitos que se vuelven transparentes, pierdo el miedo y pasa a gobernar dentro de mi la alegría. Me doy cuenta que no toca calibrar las respuestas sino las preguntas. ¿Qué me hace feliz? ¿Qué quiero aprender? ¿Qué me gustaría conseguir? ¿Qué quiero hacer con mi tiempo y mis fuerzas? Todo cambia con el tiempo y estoy preparada porque lo veo desde la calma, desde la no obligación.

Tacho los primeros objetivos escritos. Después de tacharlos arrugo la hoja y la tiro. Me siento bien al hacerlo. Empiezo una nueva lista y me salen nuevos deseos, menos concretos, más amplios y muy diferentes. Algo dentro de mi se entristece porque dejaré de hacer algunas de las cosas que en los últimos años me han regalado muy buenos momentos pero me doy cuenta que lo más importante no son los acontecimientos de la vida sino cómo se eligen y se reaccionan ante ellos. Haciéndolo podemos  determinar que sus efectos sean positivos o negativos experimentándolos como oportunidades y no como fuentes de tensión o imposición.

Me pongo a escribir ilusionada, con muchas ganas. Las palabras fluyen en el papel. Aparecen nuevas ideas en mi mente que me llevarán a buscar nuevos caminos y experiencias ¿Y por qué no probarlo? Me digo a mi misma. Tengo ganas de compartirlos. Para que algo ocurra se necesita motivación y parece que vuelvo a tenerla . Quiero ponerlo en práctica a nivel personal, profesional y deportivo, hasta aparece una cierta impaciencia. Pienso en mi, en la relación con los míos, en mi profesión, en el deporte...y veo lo mucho que tengo que aprender sin repetir lo que ya he hecho, volver a salir de la zona de confort. Mi lista se convierte en una lista no de propósitos sino de grandes sueños que me acercarán a VIVIR, a nada más. Quiero intentarlo...empieza el camino...

¡Feliz fin de semana y 2016 a tod@s repleto de los sueños que cada uno quiera!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

jueves, 3 de diciembre de 2015

Post del Viernes: Pues si hay que elegir, tómate tu tiempo...

Ando en un proceso de pensar para llegar a una elección importante. La vida es pura elección pero hay algunas que cuestan más que otras. Así estamos y por ahora así seguiremos y por eso debo regalarme tiempo. Hay que aprender a regalarse minutos de serenidad, que te ayuden a equilibrar para decidir. El silencio no ayuda a realizar  actividades mentales individuales que puedan llegar a generar desde dentro y nos ayuden a optar.

Los humanos nos esforzamos cuando tenemos una necesidad o una prioridad. Creemos que necesitamos aquello que con esfuerzo y constancia podemos conseguir y por ello aplicamos paciencia y trabajo o priorizamos objetivos que pensamos relevantes para nuestra vida y en consecuencia los convertimos también en necesidades vitales. Es como una rueda que nosotros mismos accionamos y no para de rodar.

El esfuerzo es el tesoro oculto que tenemos todas las personas. Se enriquece con la constancia y la auto-confianza. Los objetivos se consiguen con tiempo y a veces las ganas de llegar a ellos nos hace equivocarnos y elegir el camino erróneo. Las prisas nunca son buenas y deben ser evitadas. Éstas sólo nos invitan a la impulsividad, dinamitan nuestro pensamiento y de rebote, nuestra comprensión y aprendizaje. Pensar y elegir necesita tiempo así nuestros pasos y elecciones serán más sólidas. Darnos tiempo nos ayuda a entender bien las cosas, a recordar acciones ya conseguidas que nos puedan servir de modelo para lo que queremos llegar a hacer.
Otro aspecto importante de este proceso es no tener miedo (cosa difícil muchas veces). Cuando te olvidas de él te lanzas, te centras en la actividad, te involucras en el proceso y te pones en marcha con una ilusión que invade cada poro de la piel. Pensar en diferentes momentos del día en lo que deseas o quieres elegir te permite no olvidarlo, darle vida y visualizar. Es una técnica que practico y recomiendo ciegamente.  
Y por último, no escuches a aquel o aquella que quiera minar tus sueños y objetivos, no lo consientas, aléjate, atrévete a decirle: nadie te ha pedido tu opinión...porque por ahí fuera hay muchos que se empeñan a darla continuamente...
Sin miedo y con tiempo os deseo un feliz fin de semana a tod@s!