sábado, 4 de enero de 2014

IM-PA-CIEN-CIA

Somos impacientes. Nos hemos acostumbrado a tener las cosas de inmediato,  a conseguir todo ya y ahora. Queremos lo instantáneo, lo expresso, hoy ya parece antiguo.


¿Quién no se molesta cuando llega a la caja del súper y delante suyo una persona lleva un carro lleno de productos? Lo que tendría que ser un hecho evidente, nosotros lo interpretamos como una agresión hacia nuestra persona. ¿Qué se ha pensado este que está delante, no tiene otra cosa que hacer? Siempre tenemos prisa y quien no la tiene puede parecer una persona poco interesante, sin nada que hacer, sin nada que aportar. ¿Quién no se ha colado en alguna cola y se ha sentido más tranquilo? ¿Quién no ha adelantado en una carretera saltándose una línia continua para ganar dos posiciones? ¡Y eso nos produce placer!
La vida hay que saberla utilizar, exprimir...¿Pero es teniendo las agendas llenas, repletas de reuniones, de millones de cosas por hacer?
Trabaja tu impaciencia: para y analiza lo que está a tu alrededor pero no te olvides de mirar a tu interior. ¿Cuándo fue la última vez que miraste dentro de ti mismo? ¿Sabes quién eres, qué quieres?

¿Cómo hacerlo? Muy fácil: Párate, respira, piensa en lo que haces desde que te levantas hasta que te vas a dormir. Anota en un pequeño trozo de papel aquellas actividades que eliges porque quieres hacerlas, porque te motivan y te hacen feliz. En una segunda lista anota todas aquellas que pesan en tu mente y tu cuerpo al acabar el día. Compara cuál de las dos listas es más larga y evalua.
La vida sólo se vive una vez, valora tú como quieres vivirla.
¿Cómo disfrutas? ¿Qué te gusta hacer?...Lee, corre, mira al cielo, observa como se rien las personas que quieres y ríe con ellas, valora una buena interpretación de tu actor preferido, agradece un consejo, para, siente, sigue...

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