DISCERE:
Aprender. No dejar de hacerlo. Aprender lo que no se sabe, lo que aún no imaginas, lo que temes, lo que te ilusiona. Y eso es lo que deseo: tener la oportunidad de seguir aprendiendo. Aprender que la VIDA se vive viviendo.
La vida es una sucesión de momentos, de instantes únicos, de baches, de tropiezos. Aprender y transformarse.
Nadie puede elegir vivir por nosotros. ¡SI DUDAS, HAZLO!
Y no me refiero a posesiones materiales, me refiero a todo aquello que intentamos retener sin dejarlo pasar, sintiéndonos amos y señores y con la sensación de que si lo dejamos de hacer dejamos de controlarlo. Estoy pensando en los juicios, en las aportaciones condicionadas, en las creencias limitadoras, en las exigencias auto-impuestas, en las ideas grises que nos acompañan y hacen que vivir a veces se convierta en algo pesado y denso. Reflexiono todo esto porque me sigue impactando escuchar frases que repetimos sin ninguna intención pero que nos limitan. Frases como: ¡Yo siempre lo he hecho así y ahora no voy a cambiar!, o ¡esto debe hacerse así porque es la única forma! o ¡los cambios cuestan y cambiar es imposible! ¿Qué se esconde detrás de todas ellas? ¿miedo? ¿falta de conocimiento personal?
Tendemos a poseer momentos y formas de hacer que nos limitan, nos encajonan y hacen que limitemos a terceros. El miedo, el cansancio o el sentirse acomodado nos hace tender a tener un visión demasiado sesgada y particular de las cosas. Pero, ¿y si lo viésemos todo desde una visión y emoción más neutra? Cuando digo neutra no quiero decir pasota sino parcial y libre. Creo que nos permitiría acostumbrarnos a nuevas ideas y situaciones sin categorizarlas, sin darle más importancia de la que tienen, sin querer dar porque sé que el otro da sino porque quiero hacerlo...
Con ello cambiaría la "versión" que pretendemos ofrecer al mundo, que vendemos a los demás, ya que podríamos ser capaces de llegar a nuestra esencia, descubriendo todo nuestro potencial, aceptando quién somos, con naturalidad y respeto. Porque dejar de poseer es alejarse de tendencias, de frases ya hechas, de suposiciones o obligaciones pudiendo disfrutar de la vida viviéndola desde la experiencia del presente, un presente que si no lo aprovechamos ya no volverá nunca más.
Porque por muy duro o extraño que parezca la vida se transforma en atreverse es vivir, sólo eso.
Ya están aquí las esperadas rebajas para muchos. Las tiendas y centros comerciales se llenan de gente deseosa de comprar todo aquello que creen que necesitan. Otros aprovechan por dar una vuelta y volver a casa pensando que ya lo tienen todo.
Estos días pensaba que en muchas ocasiones las personas nos convertirnos en Grandes almacenes de Dolor. Como las mejores tiendas en esta época del año, hemos acumulado "productos" dentro de nosotros y muchos de ellos impregnados por el "miedo". Los guardamos dentro y los clasificamos por materias: primera planta miedo a lo nuevo, segunda planta miedo a lo que dicen o piensan los demás de nosotros, tercera planta miedo a no estar a la altura, cuarta planta miedo a que los demás sean mejores, quinta planta miedo a que se den cuenta que no lo sabemos todo...y así nuestro interior se va contaminando y haciéndose cada vez más débil llegando al último piso dedicado al producto estrella: planta dedicada al "miedo a vivir".
¿Por qué pasa esto? Yo creo que es porque nos aterran muchas cosas porque no podemos controlarlas, porque la vida (que es la que manda, nuestra gran jefa) no nos permite hacer en cada momento lo deseamos o creemos necesitar y esto nos lleva a hacer temerosos y a vivir en un continuo enfado fuera de control..
Este miedo vive en plantas inter-conectadas donde entra y nunca más quiere volver a salir. ¿Por qué no aprovechar el inicio del año para deshacernos de él? Vendamos a precio de ganga el miedo, el desconsuelo, el daño, la pena y el congojo, el tormento y la angustia, la comparación... Vivamos casi desnudos, de la forma más sencilla posible, sin pesos inútiles.
¿Cómo conseguirlo? Pienso que podemos hacerlo en el momento que descubrimos que no existe miedo o dolor sin una idea asociada, cuando nos damos cuenta que somos ya personas completas, cuando aprendemos a querernos y a respetarnos viviendo más libres y más ilusionados...ahora sólo falta atreverse...
¡Buen fin de semana a tod@s de conocimiento personal y liberación!
En estos días, muchos son los propósitos que las personas nos hacemos para nuestra vida personal, familiar, profesional y social. Nos animamos a escribirlos y a contárselos (si nos vemos más seguros con su definición) a los que tenemos más cerca. Estos días recordaba los "buenos propósitos" elegidos para años anteriores y me parecen algo lejanos y caducos. Este recuerdo me ha llevado a pensar: ¿tanto he cambiado? Creo que sí y me gusta. La formulación de los actuales, para este año 2018 ya estrenado, me constata que ya no soy la que era hace unos años ni tan siquiera hace algunos meses. Este año tiendo a una formulación de pocos objetivos pero muy focalizados en mi persona, porque si soy capaz de cumplirlos, influirán directamente en mi vida personal y profesional.
Me apetece compartir no estos propósitos, que quizás poco pueden interesar a los que pasan por este blog, sino todo aquello que NO deseo para este año. Definir lo que no queremos también ayuda a concretar lo que sí anhelamos.
Para este 2018 No quiero:
Vivir con miedo.
Permitir que otros me limiten con sus inseguridades.
No respetarme y que los otros tampoco lo hagan.
Perder experiencia de presente.
Negar mi potencial en base a la idea que tengo de yo misma.
Abandonar cualquier versión de las que forman mis cualidades.
Dejar volar ideas estrambóticas que me limiten.
Permitir acostumbrarme a nada que entorpezca mi crecimiento.
Tender a categorizar o juzgar.
No aportar todo aquello que pienso.
Perder el tiempo con cosas que no me interesan.
Escuchar historias que no aportan nada positivo para nadie.
Tener que vivir experiencias que no elijo y que otros pretenden elegir por mi.
Comer carne ni pescado siguiendo ser vegetariana. Dejar de viajar aunque algunos crean que no es necesario. Olvidar que estoy VIVA y que sólo se VIVE una VEZ.
photo by National Geographic
Así en este post sólo me queda desearos a tod@s un feliz y espléndido año nuevo...repleto de todo aquello que deseáis. Yo le pido mucha SALUD para todos y lo otro me encargo yo de trabajarlo y conseguirlo. Por un año lleno de muchos posts que nos hagan pensar y disfrutar. Gracias a tod@s por volver a estar por aquí...
El 2017 ha sido un año distinto, lleno de grandes momentos, de inolvidables experiencias, de algunos miedos y sustos, de algunas incertezas y lagunas. Pero estamos aquí y eso es lo que es únicamente importante.
El año pasado, para estas fechas, escribía un post similar a este intentando hacer resumen de lo vivido, sentido y hecho durante el año 2016, a 20.000km de casa, en la isla del sur de Nueva Zelanda. En estos días los recuerdos están muy vivos. Hay muchas personas que me preguntan si hecho de menos vivir allí. A veces pienso que sí y otras que no. Fue una experiencia intensa, preciosa, llena de aprendizajes a nivel personal y profesional, repleta de momentos compartiendo "vida" con personas de más de 20 países diferentes, con historias chocantes, diferentes y a la vez muy distintas a la propia. Cuando digo que sí que extraño vivir allí es por los paisajes que me acompañaban diariamente, por echar a faltar a algunas de las personas con las que pude compartir mucho y por la vida de "estudiante" que podía hacer allí, estudiar, estudiar y estudiar y preocuparme de poco más. Cuando digo que no es por el frío intenso que pasé, por estar muy lejos de mi gente, por anhelar mi vida en Barcelona y mis escapadas a Andorra que tanto me gustan. Quién sabe si el futuro me lleva a vivir de nuevo fuera alguna vez, podría hacerlo ya que me demostré a mi misma que puedo vivir en la otra parte del mundo y sentirte igual de querida y acompañada...si tiene que ser, será.
Estos días pensaba cómo resumir este año que está a punto de terminar y quiero hacerlo utilizando colores, una forma distinta de hacerlo. Pienso que mi año ha estado bañado:
De un color azul intenso: del cielo de Queenstown (New Zealand) , de las aguas glaciares del río Shotover, del cielo intenso en las primeras horas del día en Andorra, del azul profundo de unos ojos cercanos...
De un color verde intenso: de la aurora austral del Polo Sur, de las hojas bañadas de pequeñas gotas al amanecer, de los árboles del Pirineo...
De un color amarillo: del trigo de los campos atravesados el camino de Santiago, de los enormes girasoles de los campos de Castilla, del sol intenso tocando mi piel, de los primeros rayos que entran por los grandes ventales mientras nado, del calor de Fuerteventura...
De un color naranja:de los amaneceres y atardeceres que me ha regalado el año en muchos ciudades y países diferentes.
De un color negro:de la madrugada mientras corro por las ciudades donde trabajo aun dormidas y solitarias, de los momentos en los que medito, de algunos de los accidentes de los de casa... De un color marrón: de los troncos utilizados en la hoguera de la casa Nueva Zelandesa, de sus paredes en forma de triángulo, de los ojos de muchas de las personas a las que quiero y me rodean, de los diferentes tipo de pan probados,... De un color gris: de mi portátil que tanto me ayuda a acercarme a algunos de mis sueños y de mi móvil que me permitió comunicarme a muchos quilómetros de distancia y no encontrarme tan sola..
De un color blanco:de las páginas leídas de los libros disfrutados y de los cientos de artículos científicos analizados, de las páginas del blog por escribir que tanto me hacen disfrutar, de las páginas de la tesis que avanzo poco a poco y de los artículos escritos para diferentes revistas, ... Porque poner color a la vidaes aceptar, es aprender a leer la realidad tal como es, con lo bueno y lo menos bueno, tendiendo al positivismo con realismo y al agradecimiento viviendo en el máximo equilibrio que sólo yo puedo saber cual es... Gracias por todo 2017...Y ¡Bienvenido 2018! Sólo te pido mucha salud para tod@s, con deseos infinitos de aprovecharte al máximo con: muchos runnings, muchas piscinas nadadas, muchas largas caminatas, muchos viajes, muchos proyectos que me hagan emocionarme, muchas buenas lecturas, muchas conversaciones y risas, muchas meditaciones, mucho tiempo con los míos, mucha ilusión, muchos amaneceres estudiando y dándole la bienvenida al nuevo día, muchos besos y abrazos, muchos aprendizajes para saber más y más... ¡Feliz Año 2018! para todos aquellos y aquellas que pasan por este sencillo y personal blog, a todos os invito a seguir haciéndolo, para mí será un verdadero gran regalo.