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jueves, 11 de octubre de 2018

El Post del Viernes: La sonrisa de los selfies


Los continuos viajes que llevo haciendo desde que hemos empezado el curso me permiten observar detenidamente a muchas personas  en ciudades muy distintas. Y me he dado cuenta que hay un aspecto que se repite en todas ellas y es que  muchas caminan muy serias, mirando al suelo o con la mirada perdida en el horizonte. Tengo también la sensación que cada vez sonreímos  menos y no sé si es porque cada vez tenemos menos motivos o tiempo para hacerlo.

Pero esta situación cambia espontáneamente cuando alguien saca un móvil y pretende hacer una foto tipo "selfie" (una auto foto o autorretrato hecho por uno mismo con un teléfono o con una cámara).  La persona se "resitúa", se peina y expone una gran sonrisa antes de apretar el botón de disparar. Cuando la acción finaliza, vuelve al estado inicial y la sonrisa desaparece. Estos selfies se envían a la pareja, a los padres o a los amigos o se cuelgan en las redes sociales y cuando las reciben  o alguien las ve nos perciben siempre sonrientes y felices. Entre las celebridades, políticos o otras personas con cierta influencia también son utilizados los selfies para mostrar una imagen más humana o informal ¿hacemos nosotros lo mismo? ¿queremos mostrar algo que no somos o que deseamos y creemos no tener?

En este acto algo narcisista qué buscamos: ¿aprobación? ¿aceptación? ¿mostrar nuestra felicidad o una realidad que quizás no existe? o ¿quizás llamar la atención de otras personas? Me gustaría pensar que lo hacemos porque en el fondo realmente si que tenemos motivos para ser feliz y que estos momentos nos ayudan a que emerja esta felicidad.

Pero ¿Y son tan malas las sonrisas de los selfies? Yo creo que no, aprovechémoslas para  repetirlas más sin que haya una cámara por medio , porque sonreír es un hábito saludable que nos permite cambiar la percepción de lo que nos rodea, hace que liberemos endorfinas (hormonas que están relacionadas con el placer y el bienestar) lo que provoca que nos sintamos mucho mejor físicamente y, sobre todo, emocionalmente para tener una actitud más positiva ante todo lo que pasa.

Así, os deseo un fin de semana llena de sonrisas y "selfies"

jueves, 6 de julio de 2017

Post del viernes: ¡Escribir a veces cura!

Algunas personas me preguntan porqué escribo un blog. Yo siempre respondo lo mismo: porqué  disfruto, me cura, me ayuda a reflexionar, a estar en silencio y pensar, porque me hace mejor persona y profesional.

Cada mañana millones de personas en todo el mundo participan en un mismo ritual al que me incorporé hace ya algún tiempo. Poco después de levantarse cogen una hoja de papel y escriben en ella libremente. A esta rutina se le llama "Hojas de la mañana" (Morning Pages) y muchos de los que la siguen afirman que le ha cambiado la vida. Todo empezó cuando la autora Julia Cameron compartió esta práctica en su libro sobre creatividad The Artist's Way (El camino del artista). Ella misma explica que le permitió ordenar sus pensamientos, los buenos y los malos, viviendo momentos de ansiedad, gratitud y enfado. Este hábito le ayudó a clarificar la cabeza y a encarar nuevos proyectos con fuerza y libertad. Explica que con ello aprendió a ser más honesta y a estar más centrada. Para ella y miles de personas se ha convertido en una forma de meditación y de auto conocimiento ayudándoles a hacer nuevos cambios en su vida. La misma autora afirma que cada uno debe hacerlo como lo sienta pero que hay algunos pasos que pueden llevar a que se convierta en una buena práctica. La autora nunca deja leer sus páginas ni las relee para evitar juzgar un sentimiento o pensamiento que haya podido tener.

¿Cómo empezar a escribir My Morning Pages? Pasos a seguir...

- La idea es empezar a primera hora de la mañana cuando el cerebro está algo dormido para que no pueda "censurar" lo que piensa, pudiendo escribir mucho más libremente.
- Es preferible hacerlo a mano no con el ordenador ya que así aparecen en la mente pensamientos más profundos y no puedes correr tanto.
- No se trata de demostrar que eres un gran escritor ni es necesario que sea nada profundo. Puedes hablar de lo que harás durante el día, de lo que viviste el día anterior o cómo te sientes de nervioso por la reunión a la que debes asistir. Escribe sobre aquello que sientes, que piensas, aunque creas que es totalmente banal.

¿Y por qué escribo?

Ha sido mi tema de "meditación" durante esta semana. La escritura me ayuda mucho ya que su práctica en el tiempo me permite generar nuevas ideas, adquirir hábitos, llegar a la solución de problemas y ser más intuitiva (uno de mis grandes objetivos actualmente). La práctica se convierte en un tipo de terapia y de auto conocimiento. Cuando aprendes a no juzgarte por lo que escribes puedes transferir lo aprendido a otras áreas de tu vida. Yo publico lo que escribo porque no tengo nada que esconder, lo que no quiero que sea público lo guardo muy adentro de mí así que elijo qué quiero compartir. Escribir es una acción que mejora mi salud y bienestar, también favorece mi memoria y expresión que complemento con la lectura para aprender a escribir cada día un poco mejor. También me ayuda a clarificar mis ideas, a entenderlas y ordenarlas, a imaginar y proyectar, a saber qué es importante en mi vida. Doy gracias por haber encontrado una actividad tan completa que me hace tan feliz. ¡Ojalá muchos que lean este post se animen también a hacerlo o si no que pueda estimular el inicio de otras actividades creativas: pintar, dibujar, cantar, interpretar...yo que sé...! Yo sólo pido que siga teniendo ganas de escribir...
Buen fin de semana de escritura para tod@s!

jueves, 1 de junio de 2017

Post del Viernes: La vida es OPTAR (9 meses en New Zealand)

Me gusta dar las gracias por todo lo que tengo. Me enseñaron desde muy pequeña a hacerlo. Recuerdo a mi madre sentada en el borde de la cama, cansada por su largo día de trabajo fuera y dentro de casa, pero siempre dispuesta a arroparnos y a dedicarnos unos minutos para  desearnos unas buenas noches antes de apagar la luz. Recuerdo que antes de hacerlo dedicábamos mis hermanas y yo con ella unos minutos a recordar algún momento del día que nos hubiese gustado y a dar gracias por él y por las personas que teníamos alrededor. Aun hoy cuando me voy a dormir intento hacer lo mismo ...

Cumpliendo 9 meses viviendo en New Zealand doy las gracias por todo lo vivido, experimentado, disfrutado y a veces sufrido. Cuando estás lejos echas a faltar con intensidad y a la vez tienes la capacidad de ver las cosas desde otra dimensión y óptica. Todo tiene su parte positiva, sólo hay que saber encontrarla. Estoy convencida que la vida es OPTAR porque si no lo haces, otros lo harán por ti o siempre estarás en el mismo punto sin atreverte a cambiar nada. Prometo que estar aquí no es nada fácil, ¿volvería a hacerlo? ¡Por supuesto!

Durante estos meses, al tener que estudiar mucha estadística e interpretar gráficas, me he hecho muy "amiga" de los números y por ello he intentado resumir  algunas de mis experiencias aquí utilizándolos. Un interesante ejercicio para resumir en cifras la cantidad de cosas vividas por ahora... Ahí va...

- 12 vuelos
- 2 terremotos
- 1 ciclón
- 2 fuertes nevadas
- 2.520 km caminados
- 1 maratón
- 1 maratón participando como ayudante de la organización
- 17 arcoiris completos
- 4 estaciones
- 4 ciudades
- 36 semanas intensas de clases
- 11 profesores
- 2 títulos internacionales
- 2000 horas de inglés
- 18 video-conferencias
- Más de 200 lecturas y análisis de textos científicos.
- 10 libros leídos (alternando 3 idiomas)
- 11 proyectos editoriales
- 4 artículos para revistas educativas
- 15 bolígrafos acabados
- + de 100 personas conocidas de 27 nacionalidades diferentes
- 252 tuppers
- 3150 minutos de meditación
- 9 meses sin ver la tele y escuchando una sola emisora de radio: More FM
- 1 gran inspirador durante estos meses en mi plant-based y mis entrenamientos : Rich Roll http://www.richroll.com/
-    119.003 Número de visitas al blog (contentísima que tanta gente pase por el blog)

- INCONTABLES runnings por las montaña, buenas y impactantes conversaciones,  amaneceres de ensueño, momentos de frío intenso, de risas, de dudas...

¿Qué puedo pedir más? Sólo poder seguir disfrutando... Conociéndome, respetándome, mejorando... porque quien sigue los pasos de otro no llega a ninguna parte, así que decidida a seguir los míos.

Buen fin de semana a tod@s!


jueves, 27 de abril de 2017

Post del Viernes: ¿Dónde se esconden los RECUERDOS?

Llevo una semana soñando mucho más de lo habitual. Al despertarme aparecen en mi mente imágenes que han llenado mis sueños durante la noche. Sueño con personas que conozco y con otras que no he visto jamás, con lugares donde he estado y otros que me son desconocidos. A mi me me gusta soñar. ..Hoy el sueño ha sido mucho más real de lo habitual porque al despertarme dudaba si había sucedido. Mientras corría pensaba que era totalmente imposible porque las personas que aparecían en él esta vez se hayan muy lejos de donde yo me encuentro. El sueño ha provocado que viniesen a mi mente recuerdos olvidados y me ha hecho cuestionarme ¿Dónde se esconden los recuerdos?
Todos tenemos recuerdos. Algunos son positivos, otros no lo son tanto y cuando vuelves a vivirlos querrías que se fueran para siempre. ¿Dónde se esconden que cuando menos te lo esperas vuelven a presentarse ? ¿Dónde se han ido los que no podemos recordar?

Me imagino que la mente de las personas es un armario lleno de cajones. En ellos los recuerdos entran y salen con libertad manejando todo lo que vivimos y experimentamos. Ellos mismos se agrupan sin robarse unos a los otros el protagonismo. Cada cajón recoge recuerdos de tipología diferente.  Existe el cajón de los Buenos Recuerdos, el cajón de los Extraordinarios (creo que todos aspiran a estar allí pero pocos pueden hacerlo), el cajón de los Indeseables, el cajón de los más Delicados... También existe el cajón de los Solitarios (ya que sólo tú sabes que existieron) o de los Quizás (porque a veces no estás seguro si realmente existieron)...Por último existe el cajón de los Sentidos ya que son los que aparecen de nuevo y te tocan muy adentro. Lo hacen con mucho cuidado y respeto escondidos detrás de una canción, de una foto, de un olor o de una sonrisa de un desconocido.

Hay quien dice que no le gusta recordar obligándose a vivir siempre en el presente. Yo empiezo a pensar que me gusta recordar porque me ayuda a crecer, a transformarme, a sentirme más feliz y más agradecido. ¡Cómo olvidar lo ya vivido y sentido! Esta semana he recordado más de lo habitual, quizás inconscientemente lo necesitaba. Me han acompañado momentos que me hicieron felices, momentos que sé que no volverán a pasar pero que agradezco haberlos sentido... Deseo que mis recuerdos queden en mi para siempre, que no se pierdan, que me sigan recopilando todo lo que fui, viví o sentí...

¿Cómo debe ser una vida sin recuerdos? Hoy los míos se acuerdan de todos aquellos que los perdieron alguna vez y jamás volverán...a ellos les regalaría todo lo que la vida me ha regalado a mi recordando...
Buen fin de semana con maravillosos recuerdos para tod@s!

jueves, 30 de marzo de 2017

Post del Viernes: La IMPERMANENCIA de las cosas

Llego a la clase y no puedo mover las manos, las siento como dos bloques de hielo. Hoy el frío se ha apoderado de mi cuerpo y parece que no quiere salir de él. Intento coger un bolígrafo para empezar a escribir pero no puedo. Toco mis manos y las siento inertes, sin capacidad para reaccionar. Lo intento de nuevo, el bolígrafo vuelve a caer sobre la mesa, lo vuelvo a intentar y vuelve a pasar. Me envuelve un sentimiento de impotencia que me disgusta porque no soy yo quien controla la situación, porque es más fuerte que yo. Este problema pasajero y casi ridículo me ayuda a constatar que:

- No me gusta sentirme débil o impotente.
- Me entristece y hasta me enrabia no poder hacer en un momento determinado aquello que deseo.
- Me da miedo pensar que algún día las fuerzas me puedan faltar.
- Sé que no poder elegir me limita y empequeñece.

Me paro y pienso que debo seguir aprendiendo que la vida también es esto: aceptar que las cosas no siempre salen como tú deseas. Por otro lado reflexiono y pienso que en ocasiones sentirse más débil te puede ayudar a pensar en tus fortalezas para buscar nuevas soluciones, aprendiendo a agradecer con más intensidad todo lo que sí que eres capaz de hacer o sentir. Pienso en la cara y la cruz que tienen todas las cosas para aprender con qué parte  quiero quedarme.

Miro mis manos de nuevo y cambio mi mirada. Respiro para agradecer todo lo que tengo a mi alrededor. Por tener muchas partes del cuerpo que sí funcionan. Por tener tiempo para hacerlo. Por sentir que estoy viva. Por querer vivir la vida sin un ritmo frenético, apurada, preocupándome por cosas que no acabarán pasando, intentando controlar factores que están fuera de mi control.

Mientas mis manos empiezan a reaccionar pienso en término budista de la impermanencia porque entenderlo me ha hecho aceptar la temporalidad de todas las cosas, porque todo llega y todo pasa...porque es así... todo acaba y se descompone y aceptarlo nos permite vivir con más serenidad. Reconocer y aceptar que no podemos controlar el destino nos permite saborear mucho más el presente, vivir más intensamente el aquí y el ahora, porque las cosas que proyectamos  ¿realmente acabarán sucediendo? 

El filósofo Alain Watts afirmaba:
"Es en vano que podamos predecir y controlar el curso de los acontecimientos en el futuro a menos que sepamos vivir en el presente. Es en vano que los doctores prolonguen nuestras vidas si nos pasamos el tiempo extra ansiosos por vivir todavía más tiempo"

Vivir en el presente sin tener miedo a nuestras debilidades o a la muerte para  vivir una vida significativa...por ello nos tendría que asustar más vivir una vida con miedo que el mismo morir.

Una  reflexión más totalmente impermanente para desearos un buen fin de semana a tod@s!

jueves, 9 de febrero de 2017

Post del Viernes: ¿Qué estamos gestionando mal? (5 meses en Nueva Zelanda)


En Nueva Zelanda vives 12 horas por adelantado en comparación al horario Español. A 36 horas de vuelo de casa y a tan solo unos pasos de la Antártida. Viviendo aquí, este cambio de horario me permite tener la sensación que los días se componen de mis 24 horas y algunas más que robo al horario Español para comunicarme con los de casa y hacer video-conferencias por mi trabajo y estudios. La verdad es que es una sensación de ir y venir en el tiempo. Los peques de casa me dicen "que vivo en el futuro" y quizás tienen algo de razón.
Unas de las grandes ventajas de vivir tan lejos es tener la posibilidad de poder ver todo con más perspectiva, observar la vida que tenía hace unos meses, analizar aquello que realizaba diariamente como si pudiese observarlo desde la cima de una montaña. Es un "ejercicio visual" lleno de consciencia y reflexión.

Desde aquí observo que muchas cosas siguen igual. Empieza el año, la gente se propone propósitos que se olvidan en poco tiempo, se celebran las mismas fiestas, de igual manera, pero en ocasiones vividas sin ganas y pesadez. Se vive la semana pensando en el viernes, todo parece tener poco sentido.  Se realizan muchas cosas pero se hacen con prisa, como si el agobio por hacer y hacer no permitiera pensar en el verdadero porqué. La vida se vive de forma rotativa y es difícil salir de la rueda que impone la sociedad. Pero ¿nuestra vida la rige la sociedad o se compone de elecciones personales?  Últimamente pienso mucho sobre ello y me impacta leer que en el año 2020 la primera causa de enfermedad será el estrés y otras dolencias relacionadas con él: depresión, fobias, insomnio, etc.

Aquí en Nueva Zelanda mi actividad diaria casi supera las horas dedicadas al trabajo y al estudio en comparación con el trabajo que realizaba allí pero todo se vive (o lo vivo) diferente, las cosas no pesan, ni agobian ni saturan con la intensidad que sucede allí. El día empieza muy temprano (personalmente a las 4.30 a.m). Aquí la gente madruga para poder desayunar con la familia. Nadie corre por la calle, ni se empuja, ni suspira cuando alguien pasa por su lado. Observo y la gente que se encuentra con un conocido se para y le saluda, se dedican mutuamente unos minutos. Diariamente me sigue extrañando que mi vecino, cuando me ve caminar, baje la ventanilla de su coche y con una gran sonrisa me grite un largo: Goooood Morning!!!, mientras agita su mano al pasar por mi lado. La gente que tengo a mi alrededor sonríe más y esto provoca que yo también lo haga. El final de la jornada de mucha gente va acompañado por la compra de alguna cosa en el supermercado, pasar por la biblioteca o comprar unas flores y volver a casa sin correr para preparar la cena y compartirla de nuevo con la gente más cercana. Nada más, así de sencillo. Al estar inmersa en esta realidad  me pregunto ¿Por qué corremos allí tanto? ¿Qué gestionamos mal?


Es verdad que desde aquí se hace mucho más fácil opinar pero creo que tengo argumentos y vivencias para poderlo hacer. Desde la otra punta del mundo, y pecando por hacer una generalización que quizás a alguno le puede ofender, miro hacia España y veo una sociedad agresiva, mucho más consumista, con nulas oportunidades para poder dedicar tiempo a los demás, con creencias o formas de pensar algo cuadriculadas y pocas reflexivas, con la necesidad de fijar metas relacionas únicamente con el trabajo o el dinero y pocas veces con la realización y el aprendizaje personal, con poco respeto hacia las emociones personales y grupales, con rutinas de descanso y recuperación muy mal gestionadas, con escaso sentido del humor...Suena duro pero es lo que pienso. Lo observo y me entristezco porque yo formo parte de ese mundo y sociedad.

Observo y reflexiono...y después de 5 meses viviendo aquí:

- Creo que podemos aprender a hacer las cosas de otra manera.
- Doy gracias por poder vivir esta experiencia en una pequeña ciudad rodeada de montañas, un paraíso natural que te hace estremecer casi cada día.
- He aprendido que la vida no es lo que haces sino lo que eres.
- He comprendido que  decir lo que piensas y sientes te libera de cargas inútiles.
- He comprobado que rodearse de personas muy diferentes a ti y también más capacitadas te inspira y te abre la mente.
- He sentido  que echar a faltar y sentir melancolía te engrandece el corazón.
- Siento que no quiero ver pasar la vida por un lado, quiero ser yo la que establezca el ritmo y el tempo.
- Sé que muchas cosas que tenemos nos las ganamos con esfuerzo y pasión, estar aquí es un premio a mucho esfuerzo previo, no un regalo.
- Empiezo a comprender que todo lo que hago hoy es el inicio de lo que vendrá mañana.
- Estoy aprendiendo que no por mucho correr, por mucho preocuparse de lo que vendrá, por mucho hacer se avanza o se vive mejor.

Me pregunto y me reto a mi misma a que cuando algún día toque volver pueda ser capaz de exportar todos estos aprendizajes a mi vida allí...mientras tanto seguiremos aprendiendo...

Buen fin de semana de BUENA GESTIÓN para tod@s!